Después de cuatro meses de trabajo intenso, el artista plástico Vladimir Cuevas montó en el cerro de Yaveo, en Zimatlán de Álvarez, una escultura monumental de once metros de altura con forma de danzante de la pluma.
Es una retribución para el municipio que lo vio nacer, “pero también para mi estado, es un regalo para la cultura de Zimatlán y de Oaxaca”, afirmó el artista que desde hace 28 años radica en San Francisco, Estados Unidos.
La plataforma del danzante está hecha a base de hierro, recubierta con fibra de vidrio, una capa de cobre y tres capas de barniz para protegerla de la intemperie, aunque hizo un intento por realizarla de papel maché reforzado con fibra de vidrio.
Los brazos, piernas, la parte trasera del penacho y el mandil son de color cobre, la camisa de color negro y en la parte delantera del penacho con una combinación de colores negro, blanco, rojo, amarillo y el azul el artista agregó “una gama de espontaneidad”, guiado “por el sentimiento” de la etapa final de su obra.
Una década de añorarla
La idea, recuerda Vladimir Cuevas, nació hace diez años. Originalmente pensó que la escultura podría tener cinco metros, pero no le complació la altura. Después pensó que podría medir ocho metros y luego aspiró a diez metros, pero finalmente consiguió los once metros de altura.
Vladimir Cuevas, a través de la asociación que lleva su nombre y él mismo, costeó dos terceras partes de los 800 mil pesos en que valúa su escultura y una tercera parte de los recursos los proporcionó el municipio de Zimatlán.
A diferencia de otras esculturas que representan al participante de una de las danzas que retratan la llegada de los españoles, ésta no simula que brinca, pues su autor decidió montarlo de pie, con los brazos abiertos y extendidos hacia el cielo.
“Su posición es como de quien recibe una bendición, pero también simboliza que somos guerreros y gente que seguimos viviendo en el baile”, explicó Cuevas.
En vez de espejos, en el penacho, la escultura tiene tres perforaciones que sirvan para romper el viento y la obra tiene cierta inclinación “para que cuando llueva caiga el agua al exterior”.
Maniobras
El traslado desde su taller, en la agencia de Donají, al municipio de Zimatlán de Álvarez, implicó usar dos grúas de plataforma y trasladar la escultura sin ensamblar.
En una grúa con diez metros de longitud trasladó el torso, las piernas, los pies y la cabeza; en otra grúa de cinco metros montaron los brazos y el penacho.
En el trayecto ambas grúas fueron acompañadas por dos patrullas y cuatro motopatrullas. En total intervinieron 12 personas y en el montaje, después de mediodía otras siete personas, incluyendo el artista.
Después de la instalación, la develación formal se hará el próximo lunes 30 de julio previo a la representación de la Guelaguetza en el municipio de Zimatlán.
