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Cuando México descubrió el ‘Oro Rojo’

Foto(s): Cortesía
Redacción

Ciudad de México - Como cientos de jaliscienses, Eduardo Mancilla viajó a Estados Unidos para hacer fortuna, pero la imposibilidad de llevar a su familia con él lo hizo regresar. Era 1995, y a sus 22 años empezó a trabajar como jornalero agrícola sembrando los primeros campos de frambuesa y zarzamora en su tierra natal. Pasó por todas las posiciones posibles y, tras 10 años, llegó a ser encargado de planta.


“Yo veía cómo los nuevos productores se paseaban pronto con la camioneta nueva y uno andaba con la de la empresa”. Mientras eso sucedía, el rancho ganadero de su padre permanecía desaprovechado, recuerda Mancilla, quien en 2005 ganaba 10,000 pesos mensuales. Dos años después se convirtió en productor para la empresa.



 


Hoy en día, se ha consolidado como productor independiente de frutos rojos, compró algunas tierras y otras, las renta.


“Nunca pensé que el sueño iba a ser tan grande”, dice orgulloso de pertenecer al 20% de productores que superan las 80 hectáreas de cultivo, el resto, son pequeños empresarios que no exceden las cuatro hectáreas.


El Modelo que Funciona


El agricultor se organizó con otros tres encargados de la planta y le pidieron a la directiva de la empresa Berrymex, en Jocotepec, Jalisco, que les permitiera pasar de empleados a socios productores, un esquema bajo el cual operan en México varias de las empresas exportadoras de las llamadas berries o frutillas. En el cuarto año, Mancilla vio las primeras ganancias.


“Hubo años muy buenos y otros muy malos donde lo perdimos todo”. Incluso tuvo que vender su auto para cosechar al año siguiente.


Mancilla fue el primer empleado de Berrymex en convertirse en productor. La empresa pagó lo más costoso, que son las estructuras metálicas y los túneles de lona que protegen el cultivo, le dio la tecnología y las plántulas. También le extendió una carta compromiso para que pudiera obtener los préstamos gubernamentales para el campo.


Bajo ese modelo de negocio, el productor se encarga de cuidar las plantas, cosechar los frutos y empacarlos. Al final, las ganancias se dividen en partes iguales.



 


Los pequeños productores, según Héctor Padilla, secretario de Desarrollo Rural de Jalisco, negocian directamente con las exportadoras, lo que genera que la cadena de producción sea muy corta y haya una mejor distribución de las utilidades. A decir del funcionario, incluso gente que noera de campo esté invirtiendo sus ahorros en producir frutos rojos.


El éxito de este cultivo es tal que, actualmente, Jalisco exporta más berries a Estados Unidos que tequila. En 2016, la producción de zarzamora fue de 90.3 millones de pesos, la de frambuesa, de 1,707 millones, y la de arándanos llegó a 458 millones. A nivel nacional, eso lo convierte en el líder nacional en producción de frambuesa y arándano, y el segundo productor de zarzamora.


El crecimiento, al parecer, ha sido para todos, el mismo Eduardo Mancilla ya no opera en el esquema 50-50 junto con Berrimex, sino que se ha independizado y ahora le vende directamente a la empresa matriz, que es Driscoll’s.


Empezar de cero 


Las flores blancas de los frutos rojos se alternan, en medio de un espeso follaje verde, con el carmesí de las frambuesas, el azul de los arándanos y el negro intenso de las zarzamoras. Todo de golpe. Un fenómeno que sólo sucede en México, donde las berries florecen y dan fruto todo el año, uno de los factores que han llevado al país a ser el tercer mayor exportador mundial de este cultivo.


Hace 25 años, México empezó a experimentar con la zarzamora y la frambuesa, esta última inexistente en el país. En aquel entonces, Miles Reiter, socio de Driscoll’s –una de las empresas que actualmente es líder en producción de berries–, asistió a una boda en Jalisco. Era pleno invierno y quedó fascinado con el clima, cuenta Mario Steta. director general y vicepresidente de Driscoll’s para América Latina.


Esta y otras compañías estadounidenses y chilenas ya estaban buscando opciones para abastecer el creciente mercado estadounidense que la zona de California no alcanzaba a satisfacer. Su apuesta era la zona ecuatorial del continente, pero el occidente mexicano resultó ser ideal.


Las primeras pruebas fueron menos científicas de lo que puede pensarse. Algunos agricultores en Jocotepec, en la región de la Ciénega en Jalisco, sembraron las primeras dos hectáreas para ver si el cultivo se adaptaba.



 


Para 1995 ya había la certeza de que el cultivo era viable, aunque no se dimensionaba hasta qué punto.


De acuerdo con cifras del gobierno, de 2008 a 2015, el valor de las exportaciones de berries (fresa, frambuesa, zarzamora y arándano, de la variedad llamada en inglés blueberry) desde México aumentaron a una tasa anual promedio de 17%.


Para 2015, era el quinto productor del mundo con exportaciones por 1,500 millones de dólares. En 2016, alcanzaron los 1,700 millones.


De la producción total, 90% se envía a Estados Unidos, el resto se distribuye a 31 países, entre éstos, Reino Unido, Japón, Canadá, Bélgica, Italia, Arabia Saudita y China.


Uno de los primeros productores en aventurarse con el nuevo cultivo fue Manuel Jiménez, quien, a sus 74 años de edad, recuerda que el día que conoció la planta de la frambuesa quedó prendado. “Me gustó mucho la planta y dije: ‘La voy a sembrar’”, cuenta Jiménez. Eso fue en mayo, para octubre tenía su primera cosecha. De eso ya transcurrieron 22 años y pasó de cultivar tres hectáreas a 21.


En total, las berries en México dan trabajo en toda la República a 336,350 jornaleros, cifra que equivale a poco menos de la población total de Villahermosa.


Mientras que en Jalisco laboran 64,160 trabajadores agrícolas, según cifras de la Asociación Nacional de Exportadores de Berries (Aneberries). De los 16 estados productores de este cultivo, cuatro entidades agrupan la mayor producción: Michoacán (70.26%), Jalisco (12.48%), Baja California (9.68%) y Guanajuato (4.60%).

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