SANTA MARÍA HUAZOLOTITLÁN, Oaxaca.- Las manos callosas, morenas, de don Epifanio Gómez, poco a poco, a golpes de un martillo de huanacaxtle, van dando forma a la figura de un jaguar en posición de ataque, del tronco que sostiene contra sus rodillas.
Don Epifanio Gómez labora todos los días para ganarse el sustento. FOTO: Mario Jiménez Leyva
En el pequeño corredor de su mísera vivienda, de adobe y teja roja cubierta ya de moho negro por efecto del agua pluvial, el artesano de 71 años golpea una y otra vez, en busca de las formas definitivas del animal.
Su ropa, camisa y pantalón, son viejas y remendadas. Sus pies, partidos con profundas grietas, se resguardan en huaraches de toscas correas de cuero. Con su esposa sufre su pobreza, aunque manifiesta ser contento por el oficio que aprendió hace ya 38 años: la talla de madera.
LOS PRECIOS DE LAS ARTESANÍAS
200 o 250 pesos por una cabeza de jaguar o coyote
Sin cejar en su empeño de arrancar la figura deseada al tronco de Tlacoache, comenta que toda su vida vivió del campo; “pero hace 38 años, un maestro de aquí me enseñó a tallar la madera. Ahora ya no trabajo el campo porque no gano nada, a veces no cae bien el agua (lluvia) y todo se pierde, los animales se chingan lo poco que queda y por eso me enojé y ya no voy al campo. A veces no sale nada”.
Con resignación expresa: trabajo todos los días porque este es mi trabajo ahora, ya no voy al campo. Me gusta porque ya no hay otro.
TIEMPO EMPLEADO EN LA ELABORACIÓN
Uno o dos días por pieza
Los "coyotes"
Mientras su esposa lo observa desde la puerta, silenciosa y tímida, el artesano mixteco lamenta sin embargo, que su trabajo solo beneficie a los "coyotes".
-¿Gana bien por las figuras que talla?
-Poquito, pero es seguro. Porque el "coyote" no quiere pagar bien, aunque uno quisiera.
LUGAR DE VENTA EN OAXACA
San Martín Tilcajete
-¿Cuánto le pagan por sus figuras de jaguar o un "coyote"?
-A veces 200 o 250 pesos, cuando me toca suerte. El "coyote" no quiere pagar.
-¿Usted entrega sus trabajos a un "coyote"?
-Sí, se la llevo a San Martín Tilcajete. Ahí voy y así la pagan, pero ellos ganan bien. Una vez fuí a Oaxaca y vi cómo venden ellos, los precios que ponen; pero a uno le pagan poquito, casi regalado.
Dice en un limitado español, que hace seis meses viajó a Oaxaca, a San Martín Tilcajete, con 60 piezas para vender y le pagaron 7 mil pesos. “Entonces pagan muy barato. Abusan de nosotros que no fuimos a la escuela”.
-¿Cómo elabora sus diseños?
-Pues hay que buscarle, como venga la madera.
-¿En qué tiempo hace una figura?
-Un día si es grande, porque trabajo por ratos.
-¿Todavía hay madera para tallar?
-Pues se está acabando, ahora el que tiene encierro corta los troncos y lo viene a vender. Una carga cuesta hasta mil 200 pesos, entonces queda poco de ganancia.
-¿Qué siente cuando le dicen que sus figuras están bonitas?
-Pues cómo se dice… contento.
Las artesanías de la Costa solo benefician a los coyotes, porque los artesanos viven en ancestral pobreza. FOTO: Mario Jiménez Leyva
Herencia familiar
Don Fausto de Luna Sánchez asevera que este trabajo es su herencia. “Mi padre José Che de Luna lo trajo a Huazolotitlán y desde niño empecé a tallar. Ahora, mis hijos y los nietos de mi padre siguen la tradición”.
-¿Y a dónde venden sus piezas?
-Pues a los intermediarios que vienen.
-¿Ellos son los que ganan con la artesanía?
-Sí. Nosotros no tenemos un mercado directo para vender nuestros productos.
-¿Vende usted a los artesanos de San Martín Tilcajete?
-Sí, muchos van para allá. Ellos nos pagan barato porque dicen que también a ellos no se las pagan bien. Siempre el "coyote" es el que se queda con la ganancia.
Por su parte, don José Che de Luna López recuerda que era músico de la danza de Los Tejorones cuando conoció al delegado del entonces Instituto Nacional Indigenista (INI) en Jamiltepec, Francisco Álvarez.
Expresa que en ese entonces los danzantes no tenían máscaras, por lo que el funcionario federal le pidió al maestro artesano Filiberto López Ortiz, de Pinotepa Nacional, que le enseñara a tallar máscaras e incluso le compró las primeras que hizo.
El jaguar y su pequeño modelo. FOTO: Mario Jiménez Leyva
El maestro le dijo a Francisco Álvarez que sí me enseñaba a cambio de 50 pesos al día, que pagó el delegado del INI, así como todo el material que se necesitaba para realizar las máscaras. Dos meses viví en Pinotepa Nacional para aprender y después yo les enseñé a diez de mis paisanos para que trabajaran la madera.
Comenta que su maestro Filiberto le enseñó a tallar la figura del tigre, pero ya después yo comencé a tallar otros animales, como toros, venados, burros, conejos, iguana, tecolote, perros, "coyotes"; “de todo fueron saliendo de mi pensamiento y además, antes no se pintaban y yo comencé a darles color”.
Añade que poco después mataron a su maestro y tuvo que acudir a la Ciudad de México para presentar su obra en lugar de don Filiberto.
Don José “Che” de Luna López ha recibido numerosos reconocimientos por su trabajo artesanal. FOTO: Mario Jiménez Leyva
El trabajo artesanal de Che de Luna ha sido reconocido con diversos premios y publicaciones, como en el libro Mexican Mask, escrito por Donald Cordry, de la Universidad de Texas Press y Austin and London, editado en 1978; el segundo lugar en el sexto Premio Nacional de Arte Popular convocado por el Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), en 1980; así como reconocimientos de Fomento Cultural Somex y el Fondo Nacional para el Fomento de las Artesanías (Fonart), entre otros muchos.
