SANTIAGO CHILIXTLAHUACA, HUAJUAPAN DE LEÓN, Oaxaca.-Si algo comparten la familia de la víctima y del presunto agresor sexual de Lupita, una bebé de un año y ocho meses que fue violada, son las dudas en el actuar de la Fiscalía General de Justicia, la pobreza y una impunidad a la que le temen, pero que casi no nombran.
Desde que inició mayo, cuando se dio a conocer la noticia de la violación sexual que vivió Lupita, ni ella, ni su madre Verónica, ni Guillermo, el presunto agresor, han vuelto a habitar en la calle Guadalajara, en las casas a las que sólo separa un amasijo de tierra y piedras desgastadas por las pisadas y el agua de lluvia.
Guillermo está prófugo desde el 2 de mayo y Verónica y Lupita “resguardadas” en un albergue del Sistema Estatal para el Desarrollo Integral de la Familia (DIF) de Oaxaca, una vez que abandonaron el Hospital de la Niñez Oaxaqueña, doctor Guillermo Zárate Mijangos, el 18 de mayo pasado.
“Estoy muy triste, no he podido ver a mi hija Emily -a cargo del DIF Municipal de Huajuapan-, me dicen que está bien, pero no es igual a verla y abrazarla”, relata vía telefónica Verónica, quien sólo sabe que está en un albergue del DIF y que no puede salir sin supervisión.
La tragedia
El 1 de mayo se dio a conocer la noticia de la violación sexual de la bebé Lupita, por la tarde ingresó al Hospital de la Niñez Oaxaqueña
El 2 de mayo Guillermo, el presunto agresor de Lupita, ya no regresó a su casa
El 15 de mayo la Fiscalía General informó que Emily, hermana de Lupita, también fue violada, pero por su tío Humberto, detenido.
El 18 de mayo Lupita fue dada de alta del Hospital de la Niñez, pero ni ella ni su madre regresaron a Chilixtlahuaca, permanecen en un albergue del DIF Estatal
El próximo 5 de julio Lupita tiene una cita médica para dar seguimiento a las intervenciones quirúrgicas que requirió por el daño físico que enfrentó producto de la violación sexual.
La pesadilla
Aunque admite que hay una psicóloga que le ha ayudado a sentirse despejada, “vuelvo a lo mismo, hay noches que si puedo dormir, en veces que no, no sé si son mis nervios o insomnio, por preocuparme por Emily y mi hermano”.
El 15 de mayo Humberto, hermano de Verónica, fue detenido acusado de agredir sexualmente a Emily de cinco años, la hija mayor de Verónica, quien es madre soltera, como lo fue su madre Rosa.
La agresión
De lo que ocurrió la noche del 29 de abril “no me gusta contarlo, apenas lo estoy entendiendo” y sintetiza lo ocurrido en el cuarto donde estaba Bertha, la madre de Guillermo, y Tania, su hermana.
También los acompañaba Verónica, mientras Guillermo intentaba dormir a Lupita.
Verónica relata que escuchó a su hija llorar, pero Bertha y Tania la tranquilizaron, diciéndole que Guillermo así dormía sus sobrinos.
Cuando logró salir de la habitación, Lupita “tenía su pantalón bien mojado, estaba en una tina aventada y ya estaba dormida, la revise, le vi eso, pero no dije nada por miedo, él me amenazó que le iba a hacer algo a mi mamá o a mi hermana”, recuerda Verónica.
La cama en la casa de Columba, donde dormía Verónica con sus hijas Lupita y Emily. FOTO: Mario Jiménez Leyva
No saben nada de ellas
Rosa, la abuela materna de Lupita, no sabe dónde está su hija ni su nieta, tampoco sabe de Emily, a quien la Fiscalía asegura que fue violada por su tío Humberto.
Como un mecanismo de defensa, Rosa decidió no hablar, no porque no pueda, es porque no quiere.
Columba, su prima, se convierte en la intérprete de sus ideas: “Ya está cansada que de la Fiscalía le hagan preguntas o firmar papeles que no entiende”.
Vivir en la violencia
El cuerpo de Rosa tiene el tamaño de una adolescente, pero sus canas y el acento en sus facciones delatan lo cruel que ha sido la vida con ella, separada recién de Edilio, un hombre que la golpeó por años y que la corría de su casa para volverla a buscar.
Fue esa violencia familiar lo que la llevó a buscar refugio en la casa de Columba, dos habitaciones contiguas de cuatro por cuatro metros, con tabicones desnudos y pocos muebles.
La cocina, donde también guardan la lavadora, es de carrizo. No hay ni una sola foto de Lupita, Daniela, la hija menor de Rosa no tiene ninguna en el teléfono celular que no alcanza a tener señal.
Bertha y su hija Tania, al igual que Verónica, son madres solteras y sobreviven entre la pobreza.
De una pañalera, Rosa saca un vestido de Lupita, de los pocos que había para vestir a la pequeña que, la noche del domingo 29 de abril fue con su madre Verónica a la casa de Guillermo, su vecino, porque había sido su cumpleaños.
“A lo mejor con su apoyo de Prospera Verónica le compró unos chocolates y se los fue a regalar en la noche”, recuerda su tía Columba, quien sigue alojando en su casa a Rosa y a Daniela, quienes ayudaron a cuidar a Emily esa noche.
Lo que Verónica relató
Columba recuerda que Verónica se tardó en volver a su casa y cuando regresó se sentó en una silla, pero ya no le prestó atención porque estaba enojada que no atendió sus recados que le hizo llegar con Daniela para que regresara a su casa.
El lunes 30 de abril Verónica se fue al jardín de niños porque tenía que ayudar en los festejos por el Día del Niño. Fue Rosa quien empezó a notar que Lupita estaba mal, entendieron que se había caído, tenía moretones en su mejilla y frente, pensaron que debían curarla de la mollera.
Al volver al jardín de niños por su nieta Sherlyn, Columba vio a Verónica barriendo y la confrontó, no entendía por qué les mintió diciendo que Lupita se había caído.
“Verónica empezó a llorar”, recuerda Columba y repite la historia de la verdad que le contó: “Lo que pasa es que Guillermo quería tener relaciones conmigo, yo le dije que no, como él estaba tomado me metí a casa de la señora Tania y me pidió a la niña para hacerla dormir”, una decisión que cuestionó Columba.
Todavía la mañana del 2 de mayo Guillermo estuvo en Chilixtlahuaca, asegura su madre Bertha, quien no sabe "si ya lo agarraron o ya lo mataron".
Lo que ocurrió después en esa noche del 29 de abril “es que la madre de Guillermo, Bertha y su hermana Tania, junto con sus dos hijos, se encerraron con Verónica en otro cuarto y le impidieron ver qué hacía Guillermo con la bebé”, a quien sólo escuchaba que lloraba.
“Cuando vieron la niña estaba como durmiendo en una tina rosita”. Cuando Verónica regresó a casa de Columba se sentó frente a Lupita y le pidió que la perdonara, pero la bebé, recuerda, sólo repetía no.
Ahí descubrieron que tenía una mordida en el pómulo, “estaban sus dientes de él” y cuando Verónica la iba a bañar descubrió “que estaba muy desgarrada”. Los cuestionamientos de Columba volvieron y entendió que no quería denunciar.
El hermano de Columba ayudó con 400 pesos para conseguir un taxi. Rosa la acompañó, y el miércoles 2 de mayo volvió sola, sin su hija y su nieta. En esos días volvió Humberto, el hijo que trabajando en la Ciudad de México de albañil le ayudaba a costear sus gastos y por quien llora.
Humberto, hermano de Verónica, vino de la Ciudad de México por lo ocurrido a Lupita y fue detenido el 15 de mayo por presuntamente violar a su sobrina Emily.
Madres defienden a sus hijos
El 15 de mayo fue detenido por violar a Emily, pero toda la familia de Verónica rechaza los señalamientos. “Es injusto porque el muchacho que están culpando es inocente, estuvo como diez días con su hermana en Oaxaca, vino a ver el caso de la niña (en Huajuapan) y ahí lo detuvieron”, se queja Guadalupe, prima de Verónica.
“Tanto se está regando el chisme de que no agarran al señor, así decimos que tenemos un culpable adentro, cuando no lo es”, asegura y expresa sus dudas porque no se ve que el agresor de Lupita vaya a ser detenido y su madre Bertha o su hermana Tania “están muy tranquilas en su casa.
“No paso nada, yo no quiero hablar de eso, si eso pasó el domingo a poco va a aguantar toda la noche, yo estoy conciente que no pasó así como dicen”, se defiende Bertha en la puerta de su casa, cercada con carrizo y los alambres que fueron los resortes de un colchón.
Asegura que hasta el miércoles “que empezó todo el escándalo” su hijo Guillermo ya no volvió, porque Verónica “nos quemó muy feo”, e insiste en cuestionar si una bebé hubiera aguantado y si hubiera visto “que el otro está haciendo sus pendejadas”, yo no estoy “ni loca ni sorda para no oír”.
Resguardadas
La Vicefiscal de la Región de la Mixteca, Marìa de Jesús Morales Barenca, rechazó dar datos de si existe o no orden de aprehensión contra otras personas además del presunto agresor de Lupita, a quien no se ha podido detener.
Justifica el “resguardo” de Verónica y Lupita por la atención médica que debe recibir la bebé y que Emily no esté con su abuela materna porque su madre no está en Huajuapan.
El profundo descontento entre quienes viven en esta pequeña agencia municipal de mil habitantes, a 225 kilómetros de la ciudad de Oaxaca, se constata cuando se habla con sus pobladores.
El agente municipal, Juan José Espinoza Espinoza, asegura que la población está molesta porque agarraron a Humberto por ser el presunto agresor de Emiliy, “pero ese cuate nunca ha estado aquí”.
Su molestia la sobrepasa el enojo de administrar una agencia que recibe seis mil pesos al mes, no tiene una antena de telefonía celular que les permita tener comunicación, una patrulla o que sea sólo ahora cuando los candidatos les busquen por su voto y los vuelva a olvidar el resto de los años.
