Camisetas con un útero dibujado, bubis de distintas formas, tamaños e incluso con mutilación por cáncer de mama, para mostrar la diversidad de los cuerpos. No es el seguimiento de una moda, es activismo en movimiento llamado Marías Violetas.
Fue hace un año cuando nació el proyecto que más que un negocio, es una manera de expresar de forma divertida la ideología feminista, explica Patricia Mathus Alonso, quien junto con Indira y Yohari C. López, exploran esta forma de activismo.
“La posición política de nosotras es el feminismo y decidimos hacernos visibles”, afirma Indira, quien es psicóloga de profesión.
Activismo en movimiento
Cuando Indira, Yohari y Patricia determinaron cada una de las frases y diseños que plasmarían en las camisetas, lo hicieron pensando en “las opresiones que nos atraviesan, pero también en la resistencia. Puede ser un acto simple, pero es una forma de resistencia muy cotidiana. Salir con la camiseta puesta nos da seguridad y autonomía”, indica Patricia, estudiante de Antropología Social.
“Sororidad”, “No racismo, no clasismo, no machismo”, “Las mujeres parimos al capital humano”, “Vivas nos queremos”, “Amor propio es resistencia”, “Mi cuerpo mi territorio”, son las posiciones políticas expresadas.
Y es que, en Oaxaca, de acuerdo con cifras de organizaciones de la sociedad civil, en lo que va del actual sexenio suman 176 feminicidios, 228 mujeres desaparecidas, 117 delitos sexuales, 165 casos de violencia familiar.
Además de que persiste la criminalización a mujeres que deciden interrumpir un embarazo; discriminación laboral e inequidad en los sueldos y salarios.
Con la camiseta feminista bien puesta
Creer y actuar en la igualdad
Patricia tiene 28 años y se nombra con todas sus letras como feminista, porque rechaza la opresión contra los cuerpos de las mujeres y otros seres vivos que no necesariamente encarnan lo femenino, como son los animales, la naturaleza, incluso que rechaza la opresión contra los hombres.
“No es el rechazo a lo masculino. Soy feminista porque me parece importante visibilizar que sobre nuestros cuerpos hay muchas opresiones que hemos normalizado”.
Indira agrega que el feminismo también busca la construcción de un mundo justo para todos y todas. “Con esto nos estamos visibilizando y creando conciencia”.
“Las mujeres, feministas o no, estamos expuestas a muchos tipos de violencia. Salir de casa te coloca frente al acoso callejero, eso es una violencia; pero cuando las mujeres decidimos alzar la voz ante esas violencias, el adjetivo que nos ponen es feminazis, esa es una tergiversación porque el feminismo busca la libertad y si para lograrlo hay que nombrar la violencia, se tiene que hacer”, indica.
Marías Violetas, mexicanas feministas
En México, uno de los nombres más comunes es María. Al menos el 21.3 por ciento de mujeres receptoras de remesas en 2013 tenían éste como nombre.
Yohari, Indira y Patricia determinaron bautizar su marca de aquella manera. "Queríamos un nombre muy mexicano".
El apellido, Violetas, surgió en memoria de las trabajadoras que en 1911 murieron calcinadas en el incendio de la fábrica de confección de camisas Triangle Waist Co, Nueva York, Estados Unidos.
"En ese incendio, las llamas desprendían un color violeta que más adelante fue adoptado como el color de identificación de la lucha feminista", explica Indira.
El proyecto emprendido por las tres jóvenes desprende una pequeña cadena de colaboradoras, quienes diseñan, bordan, confeccionan y realizan fotografía. Los productos son vendidos a precios justos.
La ropa de protesta marca Dior
La ropa con mensajes feministas en otras partes del mundo han sido utilizados como una forma de protesta, pero también como una manera de negocio jugoso con prendas vendidas a precios excesivos.
En 2017, la diseñadora María Gracia Chiuri instaló el tema del feminismo en las pasarelas con una camiseta en la que se leía (en inglés): ‘Todos debiéramos ser feministas’. De hecho, esta fue una de las camisetas que más gente congregó en la exposición del Fashion and Textile Museum, según lo difundieron medios internacionales.
La propuesta de Dior hizo arder las redes sociales con mensajes de apoyo a la causa, pero también de fuerte reprobación por su uso comercial.
¿Qué significa, para la industria de la moda y también para el feminismo, que una camiseta, la prenda por esencia más barata y accesible, pueda llegar a venderse a precios disparatados solo porque una marca de lujo como Dior la vende?, fue uno de los cuestionamientos más importantes.
