TEOTITLÁN DE FLORES MAGÓN, Oax.- Como si fuera una estrella internacional de la música, Andrés Manuel López Obrador fue recibido ayer por miles de sus simpatizantes al grito de “¡Presidente, presidente, presidente!”.
Ni la espera de casi dos horas y ni el sofocante calor, que se sentía después de las dos de la tarde, hizo que mestizos, mazatecos, cuicatecos, chinantecos y negros –adultos, jóvenes, personas de la tercera edad y hasta niños– se cansaran de esperar al candidato puntero en las encuestas.
Apenas se bajó de la camioneta que lo trajo procedente de Ajalpan, Puebla, la multitud se arremolinó a López Obrador, para saludarlo, manifestarle su respaldo y tomarse una selfie, entre porras, vivas, cohetes y gritos eufóricos de sus seguidores, especialmente de las mujeres.
¡Presidente, presidente, presidente!
¡Es un honor luchar con Obrador!
López Obrador se despidió de los mixtecos, con la promesa de regresar como Presidente. FOTO: Mario Jiménez Ley va
En el mitin, López Obrador convencía a su auditorio con verdades claras e indiscutibles y hacía reflexionar a todos, sobre la grave crisis política, social y económica del país.
“Vamos a terminar con la corrupción, porque así habrá dinero para el desarrollo del país y para rescatar el campo”, lanzó enfáticamente, ante los aplausos de sus seguidores.
Con el auditorio a sus pies, cambió su tono y con algo de humor, hizo olvidar por un momento el sombrío panorama de México.
“Esta será la última elección sospecha de fraude, porque se acabará la compra del voto, ya no va a haber tráfico de la pobreza, ni dinero, ni despensas, ni frijol con gorgojo, láminas, tinacos, pollos, patos, chivos, borregos, puercos, cochinos, cerdos, marranos, sinvergüenzas, eso es lo que son los de la mafia del poder”.
Como era de esperarse, sus seguidores se soltaron en carcajadas, en aplausos y en vítores. “¡Obrador, Obrador, Obrador!”.
Pero, no todo quedó ahí. “Viviré en mi casa, la casa de ustedes, y no en Los Pinos, porque ahí espantan, está embrujada, se aparece el chupa, ni con limpias salen las malas vibras”.
Y otra vez, más carcajadas, que pasaron a aplausos, vivas y repetidas consignas “¡Presidente, presidente, presidente!”, ante la mirada y la sonrisa complacientes de López Obrador, ante la entrega y la rendición del auditorio.
