Una lágrima recorría suavemente su mejilla. Los grandes ojos revelaban los recuerdos. De fondo, sus compañeras cantan a todo pulmón “Yo te esperaba”, de Alejandra Guzman. Los muros, las mallas y las custodias son los acompañantes que nunca la dejan sola.
En el festival de Día de las Madres del Centro de Readaptación Social Femenil Tanivet los sentimientos fueron encontrados, por las obras de teatro, presentaciones musicales y bailes folclóricos que robaban carcajadas hasta al asistente más serio.
Al evento asistieron Silvestre Manuel Hernández Muñoz, director general de reinserción social; Eleazar Daniel Ramírez Cruz, director del Centro Penitenciario Femenil de Tanivet, así como representantes de organizaciones en pro de las mujeres.
Los niños corrían de un lado a otro mientras las “guardianas” no perdían de vista lo que sucedía. Algunas reclusas estaban solas, eran las que menos reían, quizá el motivo de la celebración estaba de más para ellas, para la soledad y el abandono en el que viven.
“Actualmente viven ocho niños aquí, cuya atención está asegurada, pues tenemos tres médicos y un nutriólogo”, aseguró Ramírez Cruz.
Los niños de hasta tres años aún viven con sus madres dentro de la penitenciaría, pero los más grandes aprovechan estos momentos para convivir con ellas, las que viven encerradas y tuvieron que esperar un día para ser festejadas.
A ritmo de tango
¿Quién se ha enamorado de la persona equivocada? pregunta una cantante y actriz argentina que durante media hora se la ha pasado bailando tango. Todas levantan la mano sin pensarlo.
La libertad para algunas aún está muy lejos, sus hijos también. Las entrevistas están prohibidas por lo que sólo hablan con la mirada y con los gestos. No es momento de recriminaciones, es momento de disfrutar a los hijos.
“El ambiente es muy tranquilo luego de los problemas que se vivieron hace unos meses, que llevó al cese de una directora”, resaltó el director del centro penitenciario femenil.
Y llegaron los de Ejutla, con un baile espectacular, demostrando que las reclusas desean divertirse, olvidando durante un momento el encierro, recordando que ante todo, son madres.
