Pasar al contenido principal

Abrazan oaxaqueños el recuerdo de su madre

Foto(s): Cortesía
Redacción

Panteón General. El contraste entre la música y las lágrimas es común en este lugar; el choque de sentimientos es inevitable... aquí yace mamá, la que se fue, la que hoy no puede recibir el abrazo y escuchar las palabras de amor de sus hijos, aquí es festejo se convierte en lamento, en recuerdo triste y en evocación de lo que fue.


Que vuelva, aún la necesito


Con la mirada perdida y sentada frente a la tumba de su madre, Doña Antonia; Marcelina Suárez interrumpe sus pensamientos y suelta:


“Ella era disciplinaria, fuerte, la vida no le dio tregua, pero eso sí, mi madre siempre tuvo una palabra de aliento y de amor para nosotros, en los momentos difíciles siempre está junto a mí para darme fuerza, me duró hasta los 83 años, hace un año se fue y quiero que vuelva, aún la necesito”, comentó entre sollozos.


Marcelina cree que su madre murió de amor, del que tuvo a su padre y quien falleciera apenas 8 meses antes, se la llevó dice para seguir juntos en la eternidad.


Nos hizo falta tiempo


Una lápida hermosa cubre los restos de Doña Macaria Fernández, su hijo Braulio se ha esmerado por mantenerla no solo limpia, sino también por distinguirla de entre el resto. Rebosa de flores y de veladoras, se nota que Braulio ama a su madre.


Un trío ameniza el encuentro entre el alma de Macaria y su vástago; las lágrimas no tardan en asomar y con ellas la historia.


“Me duele y da vergüenza, amé y amo profundamente a mi madre, soy hijo único y no llegué a tiempo para verla morir, siempre pensé que bastaba con enviarle dinero, ella lo único que deseaba es que yo viniera a verla desde Estados Unidos, quería conocer a sus nietos o que me la llevara conmigo, murió sin conocerlos por mi culpa”, lamentó.


Dijo que los hijos piensan que la madres son eternas, que no necesitan cariño, atención, que siempre se miran fuertes e inquebrantables; pero reconoció que el egoísmo y la dinámica diaria se “comen” a los sentimientos y eso es lo que pasó con él.


“Yo me propuse que a mi jefa nada le faltaría, pues cuando mi padre nos dejó quedamos en la pobreza absoluta, me fui al otro lado pensando en ella y, en un principio, trabajando para ella; al paso del tiempo me casé y siempre hubo algún pretexto para no venir, que si la visa, que si el trabajo, que si recién nacieron los niños, siempre nos hizo falta tiempo y hoy que quiero verla ya no está”, sollozó.


Lal llamada


Doña Macaria un día despertó y tomó el teléfono, un 25 de abril de 2014; dice Braulio que le marcó y le recordó que siempre lo amaría, le envió bendiciones y besos a él y sus hijos, Braulio nunca imaginó que sería la última llamada de su madre, tres horas después había muerto.


Irónicamente a Braulio lo expulsaron de los Estados Unidos a finales de ese mismo año y ahora él vive aquí, solo, en la misma casa de su madre, sin poder ver a sus hijos que aún viven del otro lado de la frontera.


“Bien dicen que todo se regresa, aunque no me siento solo, ella está en mi corazón y sé que pronto nos volveremos a reunir, de verdad deseo que todos quienes tienen a su madre hoy la disfruten, porque cuando están bajo una tumba, por más bonita que se vea, no es lo mismo”, concluyó.


Aquí, en el Panteón General, también hubo mañanitas, flores, música y hasta comida, la diferencia es que, aquí solo se abraza el recuerdo de quien fuera pilar de la familia.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.