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Niñez confinada en Oaxaca; sin espacios públicos, inseguridad amenaza

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

La primera vez que Ana manejó una bicicleta fue a los 14 años y no fue por falta de ésta. Los riesgos que se corren en la calle, como la delincuencia y la ausencia de espacios específicos para la niñez, fueron los obstáculos.


A un año, el contexto de inseguridad en su localidad no cambió, pero, agrupada en con otras niñas, niños y adolescentes que habitan en las colonias circundantes el tiradero municipal en el municipio de Zaachila, decidió ir a la conquista de los espacios públicos.


La jornada escolar concluyó. El grupo se reúne en uno de los pocos lugares en el que se siente seguro. Éste forma parte de un proyecto encabezado por Sikanda, Asociación Civil oaxaqueña que trabaja con comunidades en condición de marginación, principalmente con recicladores Informales, es decir personas que se dedican a la pepena de basura.


Después de tomar sus alimentos e intercambiar pláticas, toman su bicicleta para hacerse visibles en las calles.


“Antes de agruparme, los únicos espacios para jugar era mi casa o la casa de alguna amiga. En nuestro espacios jugábamos a brincar la cuerda o juegos de mesa. La calle siempre ha sido un lugar peligroso; la inseguridad y el robo de niños nos ha quitado la libertad”, expresa Laura, integrante de la colectividad de niños, niñas y adolescentes que buscan construir sus propios espacios públicos.


La población infantil establecida en las agencias que rodean el basurero es considerada por Sikanda como la más marginada de la zona conurbada a la capital. Estiman que sobre este punto al menos el 30 por ciento son niñas, niños y adolescentes, sin embargo sólo tienen dos puntos específicos de esparcimiento.


Inseguridad

5.7% de los niños no asiste a la escuela

84% de infantes usuarios de internet se conectan para divertirse

47.8% fueron víctimas de al menos un delito o acto

de maltrato

1 de cada 10 suicidios en el país es de un menor

Fuente: Inegi


 


Después de colocar el casco sobre su cabeza y echar los tenis al pedal, se lanzan a las calles. De inmediato se hacen presentes sobre la carretera en donde los vehículos disputan la vía con velocidad.


La rodada es un reclamo y al mismo tiempo una conquista. “No podemos decir que es una recuperación porque los espacios nunca han sido suyos”, afirma Esperanza Cárdenas Salcido, coordinadora del proyecto Gobernanza comunitaria de Sikanda.


Exclusión


Una de las primeras razones por la que la niñez y adolescencia no son tomadas en cuenta, está relacionada con la definición de ciudadanía, que excluye de manera explícita a los menores de 18 años de edad, que no tienen lugar en espacios participativos.


Las políticas públicas hacia la infancia en el país, es otra de las razones. La única instancia gubernamental que los considera es el DIF pero sólo está dirigida a población vulnerable.


Futuro y presente


A ello se agrega que las juventudes (término con el que Sikanda engloba a la población infantil y adolescente) son vistas como el futuro y no como un presente que requiere y demanda ser tomados en cuenta.


“Ellas no participan en el diseño, participan como beneficiarias y no desde su interés. Su entorno es construido desde una visión adulta de lo que puede ser bueno o apropiado, sin mirar sus expectativas”, señala Esperanza Cárdenas.



A través de la pedaleada reclaman su derecho al uso de los espacios públicos. FOTO: Giovanna Martínez

El estudio realizado por la antropóloga respecto de los lugares construidos para la niñez, establece que éstos se reducen a la escuela, algunas canchas de basquetbol y sus hogares. Mientras los lugares en donde la niñez y adolescencia se recrea son los negocios de maquinitas, alguna casa abandonada y las escalinatas de las agencias municipales.


“Realmente no tienen un lugar y esos son los lugares que están construyendo. No hay espacios para ellos, los espacios están considerados para adultos”.


Fue en 1988 cuando se fundó la Vicente Guerrero como la primera colonia, luego vino la González Guardado, Hermosa Provincia, Manantial, Renacimiento, Emiliano Zapata, entre otras, las cuales constantemente están acechadas por grupos delictivos o que causan hostilidad.


El artículo 31 de la Convención de los Derechos del Niño (CDN) reconoce el derecho de la niñez al descanso, al esparcimiento, al juego, las actividades recreativas y a la plena y libre participación en la vida cultural y de las artes. Sin embargo el Comité de los Derechos del Niño ha mostrado su preocupación porque no se ha puesto la debida atención a estos derechos.


El derecho a jugar fue reconocido por primera vez el 20 de noviembre de 1959, cuando la Asamblea General de las Naciones Unidas aprobó la Declaración de los Derechos del Niño. Treinta años más tarde se aprobó la Convención de los Derechos del Niño.


Además de divertirse, mientras juega los niños desarrollan sus capacidades cerebrales. En un reciente estudio publicado en la revista Mind, Brain and Education, investigadores demostraron que jugar con juguetes de construcción cuando somos niños ayuda a aprender mejor las matemáticas, y las disciplinas científicas y tecnológicas cuando crecemos, además de favorecer el desarrollo del vocabulario espacial.

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