El ejercicio de la paternidad, la memoria y una suerte de diálogo entre padre e hija son las vertientes sobre las que corre Manos de metate, película dirigida por Bruno Varela, artista audiovisual de 46 años y su hija Eugenia Varela, de 6 años. Esta noche será el estreno de este largometraje en la función dos de OaxacaCine, en la Sala Juárez, que presenta una selección de la edición ocho del Festival Internacional de Cine de la Universidad Nacional Autónoma de México (FICUNAM).
Al margen del mercado e industria cinematográfica, sin considerarse cineasta, el realizador mexicano recupera materiales de su propio archivo, materiales de su trayectoria como en medios audiovisuales, desde 1992, hasta imágenes tomadas por su hija durante un viaje a la Chinantla oaxaqueña, tanto con una cámara Súper-8, como con una Holga.
Tras una edición del Campamento Audiovisual Itinerante, efectuada en Guelatao, a la que Bruno había acudido como profesor y después como alumno de uno de los talleres, junto con su pequeña hija, juntos emprendieron un viaje a la Chinantla. Él tenía un encargo de trabajo para fotografiar con una Bolex 16 milímetros, mientras que ella, como su acompañante, registró todo lo que llamaba su atención.
"Yo no vi muchas cosas que ella ve, yo estaba en lo mío trabajando y ella caminaba junto a mí, se iba, venía, lo que pudo ver tiene que ver con su dimensión, su curiosidad. Yo pasé los mismos lugares que ella y registramos cosas completamente diferentes. Fue una revelación para mí cuando vi los materiales".
Cuando volvimos le dije que quería hacer una película con ella y lo que había registrado, teníamos entonces una premisa que a ella le movía, tras la noticia de las quimioterapias falsas del gobierno de Javier Duarte, en Veracruz.
"Le interesó el tema de las agüitas de Duarte, el engaño de las quimioterapias, el tema de una niña que se salvaba de ser expuesta a medicamentos falsos. Lo que resultó ya es parte de algo muy construido en su narrativa. Es un proceso de pensamiento catártico, a partir del cual se transforma la realidad".
La película se acerca mucho más a la ficción aunque toma estos elementos de la realidad traslapados a otras narrativas, algo usual en el trabajo de Bruno Varela, que lo define más experimental.
Durante el proceso, que corría por la premisa de las quimioterapias falsas, tras haber editado 40 minutos del filme, Bruno decidió incorporar en medio una cita, La jetée, película de Chris Marker, una película vital para él.
"A partir de la misma idea bajé los subtítulos y los modifiqué, en vez del diálogo entre este personaje que viaja en el tiempo y la mujer, es el diálogo entre un hombre sin ojos y la niña, me presto a esos diálogos de encuentro entre fantasmas".
El título de la película alude al nombre de una víbora de la Chinantla, que por su color se confunde con de la piedra cilíndrica que se utiliza para moler, en la cocina mexicana.
"Nos chisporroteó el nombre y decidimos utilizarlo. Todos los insectos que verán en pantalla son registro de Eugenia. Mientras yo fotografiaba con una Bolex, en la Chinantla, ella jugaba con su cámara Holga y hacía su propia investigación", compartió Bruno, en entrevista.
Entre otras colaboraciones que ha hecho Eugenia con su padre, ella es la cinéfila más joven de OaxacaCine. Eugenia cumplirá 7 años en unos días. Esta noche, tanto Eugenia como Bruno presentarán la película, en la función dos de la Sala Juárez, la cita es a las 19:00 horas.
