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VIDEO | Lanzan amenazas a padres de Edward: Fiscalía ofrece protección

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

La Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca (DDHPO) otorgó ayer medidas cautelares a los señores Daniela Trujillo Ramos y Hussein Luna López, padres del menor Edward, muerto por presunta negligencia médica, ante las amenazas de agresión recibidas en redes sociales.


De acuerdo con un informe del organismo, los beneficiarios solicitaron de manera urgente la adopción de esas disposiciones para garantizar su vida e integridad física.


De esta manera, la DDHPO requirió a la Fiscalía General del Estado la aplicación de las medidas cautelares y asignar a personal de la Agencia Estatal de Investigaciones (AEI) a la custodia y tutela de la seguridad de los padres de familia.


Ante el riesgo, la Fiscalía General del Estado admitió las medidas cautelares y dispuso asignar a agentes de esa corporación para brindar la seguridad a los peticionarios.


Los señores Trujillo y Luna denunciaron que han recibido amenazas de agresión en redes sociales aparentemente de médicos y de ciudadanos que respaldan al médico Luis Alberto P.M, encarcelado como presunto responsable, y por su reclamo de justicia a su hijo.


“Nos han estado amenazando, sé que son médicos porque he visto sus perfiles, nos llegan a decir que nos vamos a ir al infierno, que cuando nosotros tengamos que depender de un servicio médico se nos va a negar, que el destino de mi hijo estaba trazado”, relató el padre del menor.


La negligencia



Además de suministrar lidocaína en una dosis superior a la requerida, el médico Luis Alberto P. M. y la anestesióloga Gabriela C. L., no se aseguraron que el menor no hubiera ingerido alimentos en un periodo de ocho horas, previo a su operación quirúrgica.


Según la causa penal 0088/2018 del Juzgado de Control del Circuito Judicial de Valles Centrales, la administración de la lidocaína como anestesia en una dosis superior a la requerida, desencadenó complicaciones de salud en el paciente que provocaron su muerte y por su preparación sabían lo que hacían y conocían la importancia de una cirugía.


Además, como garantes para efectos de resguardar la vida del menor y evitar el resultado de muerte, omitieron realizar las acciones, que de acuerdo a su ciencia, debían realizar porque una fractura en uno de sus codos no era tan grave.


Aparte de esto, los médicos no cubrieron los requisitos indispensables de ayuno de la víctima, porque era necesario que contara con mínimo de ocho horas para poder realizarle la intervención quirúrgica a que fue sometido, ya que únicamente tenía cinco horas de haber consumido alimentos.


De esta manera, el menor falleció por asfixia por bronco aspiración ocasionada por la disminución de latidos cardíacos y colapso cardíaco al final de la cirugía, como consecuencia de la administración de lidocaína en dosis tóxicas.

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