El “desorden urbano” traducido en bloqueos y manifestaciones es un elemento que junto con la impunidad y falta de fuentes de trabajo, golpea fuertemente a la seguridad y estabilidad economía del estado, señaló Mario Cruz Escamiroza, integrante la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex) Oaxaca.
“Ningún director de seguridad pública del país por sí solo va a poder mejorar la seguridad. El fondo está en la falta de oportunidades, en el alto índice de impunidad y permisibilidad hacia cualquier grupo que se manifieste. En Oaxaca no se necesita una gran causa, solo se necesitan las ganas, dos sillas y un mecate”, señaló.
El empresario de la Coparmex, sindicato patronal que a nivel estatal encabeza mesas de trabajo con la Secretaría de Seguridad Pública (SSPO) para abatir los índices de inseguridad, explicó su afirmación en la teoría de las ventanas rotas, establecida por George L. Kelling y Catherine Coles en un libro de criminología y sociología urbana publicado en 1996.
La teoría sostiene que mantener los entornos urbanos en buenas condiciones puede provocar una disminución del vandalismo y la reducción de las tasas de criminalidad.
“Consideren un edificio con una ventana rota. Si la ventana no se repara, los vándalos tenderán a romper unas cuantas más. Finalmente, quizás hasta irrumpan en el edificio; y, si está abandonado, es posible que lo ocupen ellos y que prendan fuego dentro”, concretiza la teoría.
Cruz Escamiroza enfatizó que en Oaxaca las marchas y bloqueos se han vuelto parte de la cotidianeidad al cual la ciudadanía se ha ido acostumbrando.
El Índice de Paz en México 2017, elaborado por el Instituto para la Economía y la Paz y dado a conocer recientemente precisa que entre 2011 y 2016 Oaxaca tuvo un deterioro de 27 por ciento en su nivel de paz, debido al aumento en la tasa de homicidio, delitos con arma de fuego y presos sin condena. En 2011, Oaxaca se clasificó en el octavo lugar general y cayó al lugar 24 en el 2016.
El mismo informe ubica dos municipios de la entidad dentro de los 25 del país con las tasas más altas de homicidios, esto en Santiago Jamiltepec y Santiago Amoltepec.
