El precio de la pieza de huevo blanco o de granja se mantiene en dos pesos con cincuenta centavos y aunque ha presentado variaciones respecto al precio de mayoreo –por caja-, el consumidor final no lo nota.
En comparación con marzo del año pasado, experimentó una inflación de 33.04 por ciento.
Así lo reporta el Índice Nacional de Precios al Consumidor que por ciudad reporta el Instituto Nacional de Estadística, Geografía e Informática (INEGI).
Este tipo de huevo, que se comercializa en la entidad a gran escala después de que se suministra de granjas en Tehuacán, Puebla o de otros estados como Guadalajara, equipara casi su precio al que se conoce como criollo, el cual se produce en granjas de traspatio.
Es el huevo criollo, de un color rojizo en su cáscara e incluso con una tonalidad de amarillo más intensa en su yema, es considerado con un valor proteínico más alto, pero la producción anual en Oaxaca es muy limitada.
Para el 2017, la delegación de la Sagarpa reporta una producción de 2 mil 555 huevos, pero se limita a las personas que fueron favorecidas por el componente El Campo en Nuestras Manos.
La producción de ese tipo de huevos orgánicos seguramente es mayor, pero escapa de registros oficiales, pues generalmente es para autoconsumo o los excedentes, que pueden ser de entre 100 a 120 a la semana o a la quincena, se comercializan de manera directa con clientes preestablecidos o en mercados.
Tres por diez pesos, tres pesos cada uno o hasta dos pesos con cincuenta centavos, “según se dejen”, es el precio que pide la señora Cleotilde, originaria del Valle de Etla.
Juanita disminuye el precio porque cada una de sus cuatro clientas le compran al menos treinta huevos a dos pesos con cincuenta centavos cada uno, un precio que ha mantenido desde hace un año.
La limitante es que tanto la producción, como la venta, se realiza a pequeña escala. En Oaxaca no hay una sola granja de gallinas.
