De las 450 hectáreas que la familia de Carlos Matus Fuentes destina para que 300 cabezas de ganado pasten, sólo el 3.3 por ciento, es decir 15, cuentan con un sistema de riego, las cuales aseguran la alimentación de hasta siete animales por hectárea.
“Aquí somos ganaderos pobres”, es como el ex presidente de la Asociación Ganadera Local de San Francisco Ixhuatan define el estatus de quienes se dedican a esta actividad.
El recorte presupuestal que experimentó el presupuesto federal para las actividades agrícolas en Oaxaca, al pasar de 568.3 millones en 2016 a 456 millones de pesos en este año, lo resienten ganaderos en los subsidios que reciben.
“Nos afecta porque antes el programa de apoyo ganadero, para quienes teníamos menos de 50 cabezas -en el estrato A- nos daban 320 pesos por animal y en arriba de 50 -estrato B- 305 pesos por cada uno, pero ahorita sólo se apoya hasta 30 animales pagando 330 pesos por unidad”.
El monto, que llegaba a alcanzar hasta 16 mil pesos, alcanzaba “para ayudarnos a hacer las composturas de los cercos y llevar el régimen de vacunas”, pero los 9 mil 600 que lleguen a recibir ahora “no nos alcanza”.
Además, “ahorita no nos han depositado lo correspondiente al año pasado, que generalmente era en mayo o junio”. La razón del retraso, la desconocen,
“Dicen que muchos apoyos se fueron a los estados afectados en por los sismos, pero son dineros que ya están etiquetados, que se supone no los pueden desviar a otros rubro”, analizó Matus Fuentes.
Apoyos mínimos
En sí, califica los apoyos de la Federación y el gobierno de Oaxaca como mínimos, “no son suficientes”; de mil expedientes que tramitan, “si acaso se aprueban cien”, el diez por ciento “porque el dinero del presupuesto no alcanza”.
Si en verdad se destinarán recursos a la ganadería, la mayoría tendría sistemas de riego con hectáreas de pastos inducidos y mejorados, pero significaría que fueran ganaderos ricos, cuando “somos super pobres”.
Tan sólo instalar ese sistema tiene un costo de 7 mil pesos por hectárea y dos mil pesos anuales para el mantenimiento, “es muy caro para lograrlo”, más en Guerrero, Chiapas y Oaxaca donde los ganaderos somos los que menos recibimos de la federación.
En cuanto a lluvias no hay queja. “El año estuvo bien, las lluvias fueron buenas, el campo está bien, hay pastura, no estamos sufriendo como nos ocurrió el año pasado con sequía”, sólo tienen miedo que con el aumento de la temperatura se pueda registrar la quema de pastizales.
