Si un pequeño grano de arena es capaz de hacer toda una playa, pequeñas acciones pueden hacer grandes cambios. Con ese razonamiento, distintas iniciativas ecológicas se hicieron presentes en la disminución de vasos desechables durante el día de la Samaritana.
La tradición netamente oaxaqueña que se caracteriza por departir y compartir agua frescas, tuvo en esta ocasión un toque distintivo, la utilización de recipientes biodegradables, reciclables y retornables que en suma fueron capaces de evitar el incremento de basura al medio ambiente.
Aunque en un pequeño porcentaje, la ciudadanía acudió a los puestos de aguas frescas instalados en los distintos puntos de la capital con vasos de su uso diario, tanto por idea propia como por la convocatoria que hicieron establecimientos, restaurantes y escuelas, que sin tener una coordinación entre sí, coincidieron en aminorar el impacto de la utilización de vasos de unicel y plástico desechable.
“En este día, el consumo de desechables es notorio y los basureros acaban repletos de unicel y botecitos de plástico. Me nació la idea de cargar con mi vaso y creo que este tipo de acciones es muy importante por el bien de todos”, expresó Lilia, estudiante de la Universidad Regional del Sureste.
A groso modo, durante las horas en que se realiza la Samaritana pueden ser utilizados más de nueve mil vasos desechables considerando que al menos unas 3 mil personas participan de esta actividad con un consumo promedio de tres vasos de agua en diferentes puestos. La cantidad se eleva todavía más si se consideran los desechables que se usan para departir nieve.
Los productos desechables, desde su nacimiento, cargan una tremenda huella ambiental, ya que para producirlos son necesarias toneladas de petróleo o de papel. Una vez que han sido utilizados y desechados, el impacto es terrible.
Con la conciencia del daño al ambiente, una de las iniciativas con mayor mensaje fue la realizada por el restaurante Casa Oaxaca ubicado en Constitución en donde por segundo año consecutivo dijeron "no a los desechabes".
“El objetivo principal es cuidar el medio ambiente, dejar de utilizar el plástico desechable. El año pasado usamos jícaras para cuidar el medio ambiente, en este decidimos por jarritos de barro verde (en total 300)”, explicó Brenda Galán.
