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Tiemblan de miedo y decepción en san José del Progreso, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

SAN JOSÉ DEL PROGRESO, San Pedro Tututepec, Oaxaca.- A ocho días del terremoto, los damnificados de esta comunidad siguen en espera de algún funcionario de los gobiernos federal o estatal, para por lo menos recibir una palmada en la espalda como muestra de solidaridad.


A pesar de estar a la orilla de la carretera federal 200 y de vivir la mayoría en condiciones de pobreza, nadie se ha presentado con ayuda humanitaria, para tratar de atenuar las necesidades más apremiantes de quienes resultaron afectados.


Por lo sucedido en septiembre del año pasado en el Istmo de Tehuantepec, están esperanzados de que alguien de la Secretaría de Desarrollo Territorial y Urbano (Sedatu) o por lo menos de la Comisión Estatal de Vivienda (Cevi), llegará eventualmente a levantar un censo de las casas dañadas, para después recibir la ayuda destinada a su reparación o reconstrucción.



Otra de las damnificadas de San José del Progreso. FOTO: Emilio Morales

Ayuda, sólo de la Cruz Roja


Solamente la Cruz Roja Mexicana, a instancias de la autoridad municipal, ha sido quien ha arribado con alimentos, agua, casas de campaña, colchonetas y sábanas para auxiliar a los damnificados.


“Gracias a Dios, la Cruz Roja nos ha ayudado, es la única que ha venido”, afirmó uno los damnificados, Rubén Jesús Hernández Albarrán.


Él, junto con su esposa, su hermana y su esposo, así como su padre, compartían una vivienda, un tanto mal construida por la escasez de dinero, que quedó inhabitable ante los graves daños en su debilitada estructura.


“Es una casa humilde, no estaba bien cimentada; con el temblor no soportó y se abrieron las paredes”, asentó.



Una improvisada cocina para hacer la comida. FOTO: Emilio Morales

De esta manera, las tres familias debieron sacar sus camas y lo más indispensable, para pernoctar en el patio.


“Como quedó dañada, se le puso un horcón para que no se caiga; entonces, nos tuvimos que salir a la intemperie, pasando el frío, porque no hay de otra”, apuntó.


Reciben casas de campaña


Ante esto, la ayuda de la Cruz Roja Mexicana se convirtió en indispensable para ya no seguir en el exterior, sobre todo, para que se guarecieran sus hijos menores de edad.


“Se les agradece, la verdad se necesitaba”, señaló.


Sin embargo, aún esperan la ayuda de los gobiernos federal y estatal, para poder construir una nueva vivienda, ante la carencia de recursos económicos en la familia.


“La verdad, el terremoto nos afectó bastante, esperamos que nos ayuden para hacer una nueva casa, somos humildes; mi papá trabaja en el campo y mi cuñado y yo en una empacadora de limón”, anotó.



Los niños, felices en las casas de campaña donadas por la Cruz Roja. FOTO: Emilio Morales

Sueños rotos


Por las penurias económicas de la familia, la construcción de una nueva casa tampoco resultará nada fácil para doña Isidra Rojas López, madre de dos niños.


“No hay modo de cómo hacer otra, somos de bajos recursos, mi esposo trabaja de lo que encuentra, de lo que hay, en el corte del limón o la papaya, o en la pizca de maíz. Esta casita, tardamos varios años en levantarla”, contó.


Y sí, porque el temblor casi derrumbó por completo la vivienda. Las dos recámaras se quedaron sin dos paredes y las que se sostienen, están llenas de grietas. A eso, hay que sumar que la cocina también se vino abajo.


“Cuando tembló, todo se empezó a menear y se cayeron las bardas de la casa. A uno de mis niños, tantito le cayó encima, pero no le pasó nada”, apuntó.


Como otras familias afectadas, doña Isidra, su esposo Erasto y sus dos hijos, viven ahora en el corredor para no poner en riesgo su vida.


Temen otro temblor


“Nos da miedo que vuelva a temblar, las paredes están reventadas y no queremos que se nos vayan a caer encima”, indicó.


Aunque ahora, estarán más abrigados en las casas de campaña entregadas por la Cruz Roja Mexicana.


“Hasta ahora es lo que hemos recibido, más alimentos, colchonetas y unas sábanas para taparnos; les agradecemos porque hay mucho zancudo”, señaló.


Sin embargo, espera que los gobiernos federal y estatal volteen los ojos a esta comunidad y auxilien a quienes resultaron con afectaciones en sus viviendas.


“Es lo que quiero, que me ayuden a levantar otra vez mi casa, para que tenga un techo donde vivir”, terminó.

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