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Lista la edición 12 del Festival Internacional de Órgano y Música Antigua de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

Oaxaca.- Una serie de nueve conciertos en igual número de órganos antiguos oaxaqueños restaurados, constituirán la parte medular del Duodécimo Festival Internacional de Órgano y Música Antigua de Oaxaca, el cual inicia este miércoles 14 febrero a las 20:00 horas en la Basílica de Nuestra Señora de la Soledad, con un programa de música oaxaqueña interpretada por Cecilia Winter (órgano) y Valentín Hernández (percusiones).


El encuentro de desarrollará del 14 al 21 de febrero, alcanzando las regiones de los Valles Centrales y Mixteca Alta. Destaca la presencia de los organistas Andrés Cea Galán (España) y Jan Willem Jansen (Países Bajos/Francia), además de importantes músicos mexicanos.


“En el Festival Internacional de Órgano y Música Antigua de Oaxaca, estas joyas musicales no solo son presentadas como instrumentos de concierto, sino como parte de un universo cultural más amplio, que incluye tanto a las iglesias como a sus comunidades, su historia local y sus regiones geográficas”, explicó Cecilia Winter, directora del Instituto de Órganos Históricos de Oaxaca A.C. (IOHIO), institución organizadora de este encuentro musical.


Winter señaló, que este festival será el más extenso hasta la fecha, incorporando en el programa de conciertos, al órgano restaurado de San Matías Jalatlaco, junto con otros ocho instrumentos oaxaqueños que actualmente funcionan y brindan música a su público.




Este 2018, el Festival Internacional de Órgano y Música Antigua de Oaxaca contempla la visita a doce órganos no restaurados y sus iglesias, muchas de las cuales normalmente no están abiertas al público, ubicadas en el Valle de Oaxaca y la Mixteca Alta. Mientras que los organistas profesionales y estudiantes de órgano podrán de interactuar con algunos de estos antiguos instrumentos.


Una historia entre 1686 y 1891


Dentro de la vasta riqueza patrimonial del estado de Oaxaca, la colección de órganos tubulares barrocos representa uno de los tesoros culturales menos conocidos. Setenta y dos instrumentos construidos entre 1686 y 1891 nos recuerdan un glorioso pasado musical, cuando Oaxaca era el tercer centro de música más importante en la Nueva España, después de la Ciudad de México y Puebla.


A partir de la década de los 1990, una creciente apreciación de estos instrumentos musicales ha llevado a proyectos de conservación y restauración, además de su uso más frecuente en misas y celebraciones litúrgicas, conciertos y festivales por todo el estado.


Aunque han existido cientos de órganos en Oaxaca desde 1544 -documentación más antigua de un órgano-, la mayoría de ellos se han perdido a través del tiempo debido al deterioro normal, los desastres naturales, la negligencia y/o la destrucción intencional. A la fecha, diez órganos han sido reconstruidos, restaurados o reparados y ahora funcionan, mientras que los sesenta y dos instrumentos restantes presentan diversos estados de conservación. Algunos consisten únicamente de una caja exterior vacía o algunas partes interiores, mientras que otros están casi intactos y podrían ser restaurados algún día.



A pesar de su condición, el acervo relativamente pequeño de setenta y dos órganos es suficiente para revelar un fascinante panorama de las técnicas de construcción y las características sonoras a lo largo de dos siglos. Además, es casi seguro que hay más órganos en las comunidades oaxaqueñas que aún no han sido reportados y urge registrarlos antes de que desaparezcan.


 

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