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Inseguridad en el Centro Histórico de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

La plática que sostenían unos amigos frente al laurel del Zócalo capitalino, se vio interrumpida por una vendedora ambulante, que les cayó de sorpresa para aprovechar y ofrecerles sus productos.


Era una mujer de estatura baja, complexión robusta, de blusa negra, pantalón de mezclilla, portando una bolsa y una canasta de dulces, quien les  empezó hacer plática de manera muy confiada, lo cual al principio no molestó a la pareja, ya que pensaron que la mujer solo quería socializar mientras hacía su venta.


La joven, después de ver la canastilla, optó por adquirir unos chicles, los cuales los pagó de inmediato, por lo que la pareja siguió con su conversación, sin embargo, la vendedora empezó a insistir mucho que su amigo le comprara algún producto, mientras se concentraba en la mochila del joven, donde su celular se encontraba expuesto.


Al pasar los minutos sin que dicha persona se retirara, los jóvenes se empezaron a incomodar, sobre todo por sus comentarios fuera de lugar e insistía en que el caballero le comprara, aunque ya le había dicho varias veces que no.


Sobre todo cuando  ella enfatizó con voz más agresiva  hacia el masculino que se veía que él era de dinero, y que si traía un celular tan costoso, no se le quitaba nada con comprarle, siendo en ese momento cuando le arrebató el celular, e intentó echar a correr.


Sin embargo, la acompañante  reaccionó a tiempo y se lo arrebató de la mano, y ella en un acto de nerviosismo, empezó a escudarse que era sólo una broma, pero se notaba muy molesta, y no dejaba de hablar.


El joven, recuperándose del susto, le dijo que no se preocupara pero que se fuera, ella empezó a justificarse, diciendo que no le quería robar, que de hecho ella se dedicaba a eso antes, pero que recién había salido de un Centro de Readaptación Social (CERESO), lo cual los incomodó mucho más.


La vendedora ambulante mostraba cada vez más su intención de jalar la mochila donde el joven ya había guardado su celular.


En tanto en la Catedral Metropolitana, llegaban vendedores de diferentes productos, quienes impedían que los turistas tomaran gráficas de ese monumento arquitectónico.


La chica le dijo que ya le había comprado unos artículos, así que hiciera el favor de retirarse, lo cual fue suficiente para que la violenta mujer explotara  y la empezara a agredir verbalmente.


"Ah o sea te quieres echar un tiro, va orales" dejando la canasta y bolsa de lado, lo cual a la joven le causó gracia en un principio por el tono que se lo dijo, y no le contestó, simplemente empezó a buscar a un policía, lo cual la molestó más, y le preguntó ¿A quién buscas? , que ahí todos eran sus amigos.


La agresiva mujer le  empezó  hablar con voz cada vez más agresiva y fuerte, personas alrededor la comenzaron a mirar, porque ellos seguían sentados, mientras la vendedora ambulante insistía en que sus amigos eran los policías y los comerciantes de ese lugar.


Y llegó la amenaza…”Los voy a llamar para que te rompan tu madre ¿Cómo la ves?" Por lo que la chica, de forma valiente le dijo que lo hiciera ya que de esa manera haría pública la denuncia, en el sentido de  que intentó robarles un celular.


De nueva cuenta le solicitaron que se retirara y los dejara en paz, sin embargo, lejos de eso, los volvió amenazar, en esta ocasión que les rociaría gas lacrimógeno, a la vez que empezaba a buscar dentro de su bolsa el cilindro, al no encontrarlo, se retiró.

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