El eclipse total de sol de 1970 marcó un parteaguas para la sociedad astronómica y más para la ciudad de Oaxaca, pues tras el revuelo causado por este fenómeno astronómico, el 10 de febrero de 1973, en la capital oaxaqueña se inauguró el Observatorio Astronómico Municipal, un logro de la Sociedad Astronómica de Oaxaca, por contar con un lugar en donde estudiar los fenómenos y astros.
Para hacer realidad ese sueño de la Sociedad Astronómica de Oaxaca, el gobierno del estado construyó, en lo más alto del Cerro del Fortín, las instalaciones del observatorio, mientras que los instrumentos, como los telescopios, fueron donados por Palo Alto, California, Estados Unidos.
A 45 años del inicio de esta historia, este 10 de febrero, el Observatorio Astronómico Municipal “Canuto Muñoz Mares” cumple un año más de divulgar la ciencia del cosmos, a través de la información y observación de planetas, nebulosas y galaxias, las cuales pueden ser contempladas por sus decenas de visitantes diarios, que cada noche se dan cita en el Cerro del Fortín para apreciar y conocer los cuerpos celestes.
A 45 años del inicio de esta historia, este 10 de febrero el Observatorio Astronómico Municipal “Canuto Muñoz Mares”, cumple un año más
Edificios prehispánicos, el referente
Como antecedente directo del estudio de los astros en nuestra capital, se tiene como referencia a los pueblos prehispánicos quienes estuvieron siempre interesados en los movimientos celestes, en donde hallaron pautas y ciclos. La construcción de sus edificios se realizaba tomando en cuenta la alineación de los astros, para coordinar así sus actividades religiosas, agrícolas y sociales.
En Oaxaca, los zapotecos construyeron lo que en la actualidad conocemos como la zona arqueológica de Monte Albán. La plaza prehispánica cuenta con simetría en su construcción, a excepción del Edificio J, el cual fungió como observatorio astronómico de la civilización.
La ubicación específica de este edificio tiene como motivo apuntar hacia una zona del horizonte en donde sale el sol el día Ascio, es decir, el día sagrado para los zapotecas, en el cual el sol se halla en el punto más alto de su elevación sobre el horizonte alcanzando el cenit, también conocido como el día sin sombra, que para Oaxaca es el 8 de mayo.
Historia astronómica
Décadas más tarde, en 1973 se crea formalmente la Sociedad Astronómica de Oaxaca conformada por Canuto Muñoz Mares, los doctores José Llaguno Gil y José L. Bonechi, el ingeniero José Luis Aceves de la Mora, Manuel Díaz Chávez y Roberto Aguilar, quienes tenían por objetivo, y como lo dice su lema: “Por la divulgación de la astronomía”.
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El catedrático Juan Nepomuceno se caracterizó por su amplio conocimiento e interés en la divulgación de la astronomía. Otro impulso a la astronomía en el estado a inicios del siglo 19, se dio al impartir dentro de las aulas del Instituto de Ciencias y Artes (hoy Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca) la materia de cosmografía, que puede entenderse como astronomía elemental.
¿Sabías que?
Uno de los descubrimientos importantes realizados en el Observatorio Astronómico Municipal fue el asteroide Oaxaca 14217, que actualmente recibe el nombre de Dobson, en honor al astrónomo James Dobson, fabricante de monturas para telescopio.
