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Alimentan jóvenes las filas del crimen en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Delitos como narcomenudeo, incluso robo a vehículo, han ganado terreno como práctica entre la población joven que habita en la capital del estado.


Aunque actúan en distintos puntos de la capital, éste sector de la sociedad hizo del mercado de abasto uno de los principales sitios de operación para el robo a transeúntes (robo de celulares, carteristas, robo de bolsa y aretes), pero también, de acuerdo con registros periodísticos que dan cuenta de detenciones, para el narcomenudeo.


La participación de jóvenes y adolescentes en hechos ilícitos se ha tornado especialmente preocupante para las instancias de seguridad pública municipal quienes mantienen encendidos los focos rojos para la atención de esta problemática.


De acuerdo con datos de la Comisaría de Seguridad Pública y Vialidad, el 18 por ciento de los delitos son cometidos por personas de 16 a 27 años de edad.


Para el Comisionado de Seguridad Pública y Vialidad Municipal Jorge Alberto Guillén Alcalá, este fenómeno está derivado de la falta de oportunidades para empleo y estudio en la población jóven de Oaxaca y debe ser atendido desde su raíz.


“Son muchachos que no encuentran oportunidades de trabajo, es un problema que tenemos que revisar en Oaxaca todas las instancias para crear empleo. Muchas veces estos muchachos en lugar de estar estudiando o trabajando, optan por robar un celular para venderlo por 50 pesos, 100 pesos”, declaró.


Guillén Alcalá, indicó que al revisar el historial de vida, en algunos casos se trata de jóvenes que nunca habían pisado la comisaría, es decir que no tienen antecedentes penales.


De acuerdo con sus registros, la participación de adolescentes y jóvenes en hechos delictivos se ha mantenido constante pero que debe ser atendida de manera de que se reviertan las cifras negativas.


El informe especial “Adolescente, vulnerabilidad y violencia”, realizado por la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH), elaborado a partir de encuesta y testimonios directos de 730 adolescentes privados de su libertad en centros de internamiento de 17 entidades, entre éstas Oaxaca, revela que el 89 por ciento de las y los adolescentes habían trabajado antes de ser privados de su libertad, siempre en condiciones precarias y con bajos salarios.


Los empleos desarrollados por este sector iban desde jornaleros o vendedores de frutas, tacos, pizzas, flores, o bien, repartidores, cargadores, cerillos o ayudantes de albañil, mecánico, herrero y pintor.

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