La transformación de la materia, los viajes por la experimentación y los resultados de la paciencia y trabajo se muestran en la exposición Temperamentos de la feminidad, que a partir de esta noche exhibirá el artista serrano Manuel Miguel (1985, Teococuilco de Marcos Pérez, Ixtlán) en la galería Jesús Villafán.
El proceso de este proyecto escultórico lo define, en entrevista, como la superación de un reto. Al enfrentarse a un nuevo material en el que la alquimia decide cuál será el resultado, el creador se involucró en un proceso que le llevó dos años para finalmente presentar esta exposición de 31 piezas en distintos formatos.
En esta muestra Manuel Miguel exhibe cerámicas de alta temperatura intervenidas con metal y sus respectivos bocetos, además de siete recipientes o contenedores, como los prefiere llamar tras la búsqueda de una madurez en su obra y su incursión en otra técnica que desconocía y de la que recibió las lecciones del maestro Claudio Jerónimo López, en el taller Canela.
Temperamentos de la feminidad es resultado de un trabajo colectivo, que le significó al pintor un nuevo viaje en cuanto a la interacción con la materia y los elementos que conjugó para finalmente presentar estas piezas en las que plasmó estados de ánimo y las misma plasticidad del barro.
"Este proceso me permitió jugar con el temperamento de los estados de ánimos para la evolución de las ideas, pensamientos, sentimientos y emociones, tanto mías como de la materia y la ritualidad que la acompaña. Fue un largo proceso en el que viví varios estados de ánimo y fui no sólo testigo, sino actor de la transformación de esta materia".
Un tema esencial en el arte, consideró Manuel Miguel, es la figura de la mujer, a la cual compara con la tierra y su comportamiento al convertirse en barro: "Así como uno trata a la mujer con delicadeza, con atenciones y paciencia, así se debe hacer con el barro, porque si quieres que sea benevolente tienes que aplicarte para tener un temperamento más amable, en ese sentido la exposición es un homenaje a la mujer, esencia viva e inspiración".
Los estados de ánimo de la mujer quedan manifiestos en esta muestra, además de mostrar también los de la tierra. El nuevo aprendizaje para el creador que quiere ser considerado como escultor, lo llevó a la investigación y a la experimentación, a un constante diálogo con su guía: Claudio Jerónimo López y la confianza de la galería Jesús Villafán, donde se exhibirá la exposición 15 días a partir de mañana.
Conózcalo
Manuel Miguel es originario de Teococuilco de Marcos Pérez, un pueblo zapoteco a más de mil 700 metros sobre el nivel del mar y enclavado en la sierra madre de Oaxaca. Los panoramas eternos de montaña y los senderos que sortean su caprichosa orografía fueron los primeros e imponentes escenarios que alimentaron la inquisitiva imaginación del artista.
De niño estudiaba en la escuela local y trabajaba en el campo. Aquellas tardes de largos y solitarios silencios le dieron la oportunidad de garabatear libremente con su vara –que utilizaba para arrear a sus animales– los primeros y efímeros dibujos sobre la suave textura de las veredas lloviznadas. Esta noble estampa de su vida –como telón de fondo en su memoria– lo definiría para siempre: cuando creciera sería dibujante.
Su trabajo artístico actual son una riquísima extensión de aquella experiencia vital. Aunque su trabajo se ha multiplicado en diversas técnicas (escultura en metal, cerámica, madera; gráfica, óleo y acrílico) sus argumentos siempre abrevan de aquellos paisajes interiores.
Con una prolija creatividad pinta como un cronista fantástico su fauna y flora vertiginosas. A Manuel Miguel siempre le ha interesado la historia, la educación y el arte popular de su pueblo. Su pintura es un homenaje permanente y decisivo a su gente y es también punta de lanza de un trabajo de conciencia y acción social que promueve valores fundamentales.
