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Pastoral, unida; “me iré contento”: arzobispo

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

A 14 años de asumir el cargo y casi al cumplir dos años de presentar su renuncia, el arzobispo de Antequera-Oaxaca, José Luis Chávez Botello, aseguró que está esperando con tranquilidad el nombramiento de su sucesor y sobre todo, contento, por el trabajo desarrollado a la cabeza de la Iglesia Católica de Oaxaca.


“Me iré contento por lo hecho, pero aún hay que camino por recorrer”, asentó.


El religioso explicó que si bien presentó su dimisión al Papa el 8 de febrero de 2016, justo al cumplir 75 años, de acuerdo con las disposiciones del derecho canónico, todavía la Santa Sede no designa a su sucesor.


“Él es quien decide cuándo y cómo, no puedo adelantarme, ni saber qué piensa o qué dice el Papa. A algunos obispos que renuncian, los deja medio año, año y medio, dos años o un poco más”, señaló.


A otro ritmo


A escaso un mes de cumplir 77 años, expuso que el proceso de elección del nuevo arzobispo parecería lento, porque en la Iglesia Católica “no se camina mediante acuerdos políticos o alianzas”.


“El Papa hace una revisión, una auscultación, entre todo su equipo y es así como finalmente decide”, añadió.


Subrayó que está agradecido con Dios por haber llegado a Oaxaca pues la entidad se convirtió en una ayuda para su sacerdocio, fundamentalmente, en momentos de desafíos, como en el 2006 por el conflicto político-social, y debido a situaciones internas.


“Hoy se conocen unos cuantos casos, pero fueron varios, toqué fondo, pero salí desde la fe”, asentó.


Unidad


Destacó que la mayoría de los sacerdotes de la arquidiócesis están caminando en unidad y en torno a un plan de pastoral, a pesar del desacuerdo de algunos “por no seguir su camino o su postura”.


“Quien continúe encontrará un presbiterio más unido, aunque no faltará quien no esté de acuerdo, pero en lo general existe unidad”, remarcó.


Detalló que el plan diocesano permitió dar una estructura a la Iglesia Católica, porque todos los sacerdotes y agentes de pastoral están en mismo camino “y no cada quien con su programita”.


“Era lo que urgía y surgió del diálogo; la Iglesia sabe dialogar no impone”, añadió.


Aclaró que el plan diocesano no surgió de la decisión del arzobispo, sino de la participación de los presbíteros, las religiosas y los agentes de pastoral, a partir de la toma de conciencia de la realidad de Oaxaca.


Tomar el pulso


“Antes de iniciar el plan, me pasé tres años recorriendo parroquia por parroquia para ver qué estaba pasando y me di cuenta de que había pocos agentes de pastoral y un gran aislamiento de los sacerdotes, incluso muchos de ellos, tenían que afrontar los problemas por su cuenta”, indicó.


Pero lo más grave –anotó–, es que en muchas comunidades regidas por usos y costumbres, los sacerdotes solamente llegaban a celebrar, por la intervención de las autoridades.


Además, observó que algunos de esos sacerdotes estaban en la soledad y sin tener una vida humana y digna, así como sin la conciencia de quererse ayuda mutuamente.


“Fue un descuido muy grave, pero no era por culpa de los sacerdotes”, refirió.


Aunque, resaltó que también encontró en su recorrido por las parroquias “un vacío más grave”, porque “no había los cimientos en la educación de la fe”.


“La mayoría pedía el bautismo de sus hijos, ya que había nacido en una familia cristiana, pero sin conocer los contenidos fundamentales que creó a la Iglesia Católica, mucho menos las convicciones. Era un cristianismo más de tradiciones y de buenas costumbres, aunque son buenas y hay que defenderlas, porque han sido tierra fértil y mantenido en la fe a Oaxaca”, citó.


De este modo, destacó que la arquidiócesis se puso a profundizar en el mensaje del Señor, sobre todo, en los puntos fuertes del Evangelio, porque se necesitaba trabajar mucho, pues “no se andaba en camino firme y se estaban ocupando energías y tiempo en otras cosas, algunas buenas, pero no en las urgentes, Así, se concluyó cómo hacer y qué hacer para dar más fuerza a la iniciación cristiana, por ser el piso firme”.


Reestructuran decanatos


Aparte de esto, mencionó que la arquidiócesis restructuró igualmente los decanatos para el desarrollo de otras finalidades, creó las vicarías episcopales y fundó formalmente la curia, así como revisó la formación en el Seminario Pontificio de la Santa Cruz.


“La curia no es solamente un edificio; necesita ofrecer los servicios que los sacerdotes y el pueblo necesitan. Y ahora en el Seminario se han ordenado sacerdotes más jóvenes, con las energías y fuerzas para realizar su trabajo pastoral en las parroquias”, asentó.

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