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Don Carlos, último escritorio público de Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

La época dorada de la mecanografía culminó hace décadas, cuando las cartas de amor y los redactores se volvieron anticuados, rebasados por la inmediatez de la mensajería por telefonía móvil, las redes sociales y el internet; aún así, sobreviven mecanógrafos que continúan con el oficio, como don Carlos Ramiro López, en el mercado Benito Juárez de Oaxaca de Juárez.


El hombre, con más de 60 años, relató como su oficio de escribano lo llevó a los portales de la plaza Santo Domingo, en la Ciudad de México, una dimensión pretérita donde resuenan los teclados de más de 40 mecanógrafos de edad avanzada, donde fluian las operaciones de falsificación y las preguntas de boca en boca por un documento oficial.


"Por eso me fui de ahí, son 30 o más años de prisión por falsificar un título universitario, una cédula profesional, pasaportes, actas de nacimiento, etcétera. Mejor me gasto mi poco dinero que gano, en vez de estar adentro del bote tanto tiempo", comenta don Carlos Ramiro López.


En 1985 inició el escritorio público en el mercado Benito Juárez para ofrecer los servicios de escribano a la población oaxaqueña.


"Hace 32 años los tiempos eran diferentes, cuando eran las audiencias públicas de los gobernadores, los presidentes municipales y las autoridades acudían conmigo para que redactara sus solicitudes, mínimo a 20 personas atendía en esas fechas", comenta ameno y con lucidez sobre los años 80.


Don Carlos asegura que el interés de las personas por la escritura y la redacción ha disminuido por los "correctores" que hay en los celulares y los mensajes enviados por aparatos, computadoras u otros dispositivos móviles.


"Todavía tengo clientes, vienen por uno u otro documento, pero a veces llegan personas que exageran... por ejemplo, hace rato vino una muchacha que quería un trabajo mecanográfico de 50 hojas para mañana, esta bien que estemos en las últimas, pero tampoco soy yo la máquina", comenta bromista el hombre del escritorio público.


A pesar de que don Carlos asevera que hay poca clientela, también afirma que los ingresos apenas alcanzan para sobrevivir.


El horario del escritorio es de 10 a 17 horas. Los precios de los documentos son a consideración de la extensión del trabajo, cartas y documentos sencillos tienen una tarifa mínima de 20 pesos.

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