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Flores en la nieve: se congela Suchixtlahuaca, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Octavio Vélez Ascencio

SAN CRISTÓBAL SUCHIXTLAHUACA, Oaxaca.- Por su ubicación geográfica, este pueblo chocholteco de la Mixteca Alta de menos de 300 habitantes enfrenta un drástico descenso de temperatura provocado por el ingreso del Frente Frío número 20.


De hecho, desde diciembre del año pasado, se han presentado constantes heladas y temperaturas bajas de hasta dos o cero grados centígrados.


Aunque los vientos que recorren los deforestados y pelones cerros, a causa principalmente del excesivo pastoreo de chivos, que rodean el pueblo, hacen sentir más frío por la llamada sensación térmica.


En esta época, los niños y los ancianos son los que más sufren por los resfriados, gripas, faringitis, bronquitis, amigdalitis y hasta neumonía, por carecer de las condiciones de temperatura y humedad adecuadas, sobre todo, quienes habitan en viviendas precarias.


Para quienes viven en estas circunstancias, calentarse cerca del fogón o con un brasero resulta ser la única solución, a pesar de los riesgos de intoxicación.


Llano de las flores

Suchixtlahuaca significa “El llano de las flores”; se compone de las voces Xóchitl: Flor, Ixtlahuaca: Llano o llanura y Ca: en. Esta población fue fundada antes de la Conquista. Se localiza a unos 160 kilómetros al poniente de la ciudad de Oaxaca.


 


“Es de cada año los fríos, pero ahora han caído heladas, después de algunos años”, afirmó don Leopoldo Domínguez López, un viejo comerciante de 92 años.


La peor temporada


Tío Polo, como es conocido aquí en el pueblo, habita en un cuarto con su esposa doña Amparo Pérez, de 86 años de edad, que utiliza también como tienda.


Junto a su cama, tiene almacenados zapatos, ropa, herramienta de campo, sogas, refrescos, cervezas y algunos otros artículos, que vende de vez en vez a quien llega a comprar.


Afortunadamente –asentó–, “todas esas cosas impiden que pase más el frío y con tres cobijas, más o menos la libra uno, aunque en la madrugada no se aguanta a veces”.


Sin embargo, expuso que esta temporada invernal ha sido más fuerte en comparación con años anteriores, pues ahora las heladas han sido continuas.


“Hace cinco años, no caían heladas tan fuertes, ni hacía tanto frío. Y ya con la edad que tenemos, mi esposa y yo estamos para el arrastre, a pesar de que nos ponemos tres o cuatro cobijas”, apuntó.



La cama del tío Polo, llena de cobijas y sábanas. FOTO: Emilio Morales

No obstante, subrayó que quienes aún viven en jacales son los más afectados porque el aire penetra por las paredes y las tejas.


“No somos un pueblo en extrema pobreza, pero todavía hay quienes viven en esas condiciones y se calientan con leña”, señaló.


"No hay de otra"


Doña Aurea Velasco Gómez, un ama de casa de 62 años de edad, se quejó también del frío extremo de esta temporada.


“Siempre por estas fechas hace mucho frío, más cuando caen las heladas”, apuntó.


Pero, observó que los habitantes no tienen otra opción más para salvar esta situación.


“Nos ponemos tres o cuatro cobijas y ni así, pero tenemos que aguantarnos, no hay de otra, aquí vivimos, aquí está nuestra casa”, añadió.


Mencionó que las heladas han afectado las hortalizas y legumbres sembradas después del tiempo de agua.



Las casas precarias son las más afectadas por el frío. FOTO: Emilio Morales

“Nos enferma de gripa, pero también el hielo quema todas las plantas. Por ejemplo, las guías se quemaron y ya no amacizaron las calabazas”, contó.


Destacó que las mujeres sufren mucho por el frío cuando salen de madrugada a moler el trigo para la elaboración de las tortillas.


“Así tenemos que ir, entre el frío, aunque en los pueblos de la montaña, está peor”, indicó.


"No se aguanta el frío"


Otra ama de casa, doña Juana López Santiago, de 73 años de edad, viuda desde hace ocho, se levanta también en la madrugada para ir al molino y después hacer las tortillas que son su sustento diario.


“Me despierto a las seis de la mañana y de ahí al molino, no se aguanta el frío, hace mucho, pero ni modos, tengo que ir”, refirió.


Detalló que todo el día prácticamente anda con dos suéteres, medias y hasta un gorro para soportar las bajas temperaturas.


“No se quita el frío, anda uno tapada todo el día, para no enfermarse”, agregó.


Una vez terminada la elaboración de las tortillas, doña Juana camina desde su casa, ubicada en una loma, rumbo al centro del pueblo, para vender la producción.


“Hace frío todo el día, pero ¿qué hago? no tengo de otra. 40 o 50 pesos saco diario, de eso me mantengo, porque quedé viuda”, terminó.



El tío Polo sufre ahora más por el frío de esta temporada. FOTO: Emilio Morales

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