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Inicia el 2018 en El Pedimento, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

El camino para llegar a uno de los bosques más extensos de los Valles Centrales, dedicados al cuidado del medioambiente, al disfrute y la contemplación, es breve; tan sólo a unos minutos de la ciudad, a 37 kilómetros, se encuentra San Miguel del Valle, en cuyo territorio se hallan bosques y montañas de gran belleza, además de que sus habitantes aún conservan una de las más antiguas expresiones culturales: su vestimenta y por si fuera poco, su rica gastronomía, además de la elaboración de textiles de lana.


En este vasto territorio se puede no sólo conocer estas expresiones bioculturales; además, es centro de una poderosa creencia, en su cerro El Pedimento, flanqueado de árboles de cedro y bromelias, varios creyentes suben a la punta para concentrarse en una antigua área de oración.


Ahí, como los primeros pobladores de San Miguel del Valle, quienes han fortalecido su fe, llegan a rezar y a pedir la intervención de un ser supremo para garantizar una larga vida, buenas cosechas, salud y hasta bienes materiales.



Orgulloso de su historia, su naturaleza y consciente del cuidado de su municipio, el comisariado de Bienes Comunales. FOTO: Carina Pérez

No sólo es en temporadas como la de Semana Santa, sino justo ahora, antes del Año Nuevo, algunos habitantes de la comunidad suben a depositar una ofrenda de flores para pedir un buen ciclo para sus siembras. Algunos suben con símbolos de aquello que pedirán, ya sea una casa elaborada con ramas de árboles, para pedir por una vivienda, o llevan coches de juguete para solicitar vehículo.


Las peticiones se materializan, la fe hace que propios y extraños, atraídos por las historias de los habitantes de este municipio, conozcan al lugar. Es un poderoso cerro en el que la energía pareciera ser un bálsamo para el caminante. Ya sea por creencia, por conocer este ritual, por simplemente cargarse de energía o por conocer los senderos destinados a la interpretación, la visita es imperdible para todo aquel curioso y aventurero, o fiel creyente.


En esta temporada, el viajero oaxaqueño, mexicano o extranjero, se podrá internar en los bosques de San Miguel del Valle, para poder realizar recorridos en caminata o bicicleta de montaña a través de brechas y veredas bordeadas de altos pinos, encinos y madroños. El contacto con la naturaleza conquistará la pupila del visitante, que no se puede perder sitios como el Llano Obispo, o El Mirador, que ofrece una espectacular vista de la comunidad y el bosque, o el paraje Cueva Iglesia, un cañón de altas paredes de granito.


La comunidad ha trabajado en su proyecto ecoturístico, por lo que además de su riqueza natural posee cabañas, varias cocinas destinadas a los paseantes, renta de equipo y ofrece actividades como: observación de flora, caminatas y ciclismo de montaña.

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