Reza el adagio popular: origen es destino. Ayer lo demostraron los funcionarios, trabajadores y estudiantes que acompañaron al rector de la UABJO, Eduardo Bautista Martínez, al Congreso estatal para entregar a los diputados de la 63 legislatura su propuesta de presupuesto para el ejercicio 2018. Con gritos, mitín y peroratas, porrismo pues, intentaron exigir un incremento del 30 por ciento a los recursos de la institución que está en franca bancarrota.
Antes de las 12:00 horas decenas de universitarios se arremolinaron en el acceso principal del edificio del Congreso para demandar que se les permitiera ingresar al inmueble, a pesar de que el salón de ex presidentes ya estaba repleto de integrantes de la comunidad universitaria. La presión rindió frutos y pronto fueron conducidos al estrecho pasillo del tercer piso, donde se llevaba a cabo la reunión.
Lugar en donde las ansias de exhibir la base de su poder quedó pronto exhibida, porque cuando el rector Bautista Martínez apenas iniciaba la exposición de motivos de su propuesta el grito de los acarreados invadió la sala: “¡Educación primero, al hijo del obrero; educación después, al hijo de burgués! ¡Educación gratuita, lo que el pueblo necesita! ¡Educación privada, que se vaya a la chingada!”. Actitud que irritó sobremanera a la presidenta de la Junta de Coordinación Política (Jucopo), María de las Nieves García Fernández.
-“¡No!, ¡no!, ¡perdón, perdón pero no podemos seguir así! Discúlpeme pero en el recinto (legislativo) no… Irrumpió la diputada priista al rector, con un gesto de disgusto en el rostro.
-“¡A ver… Maestro, podría contenerlos por ahí, por favor!”, solicitó entonces el rector universitario para apaciguar a sus huestes.
-Sí, sí. Expresó el amanuense, al tiempo que salía de la sala para exigir silencio.
Ante los diputados el rector universitario sostuvo que la UABJO es una institución de resultados con programas y profesores de calidad, que mantiene el presupuesto más bajo del país por estudiantes y que paga los salarios más bajos a sus trabajadores.
Además refrendó su compromiso de mejorar los indicadores académicos en docencia e investigación y comprometió a la universidad a generar certeza y estabilidad económica al conjunto de las relaciones laborales, de los contratos colectivos de trabajo, así como una mayor certeza en el régimen de pensiones.
Con voz doctoral, expresó que la UABJO implementa ya sistemas de control interno eficientes que coadyuvan en el cumplimiento de los objetivos del plan institucional, a hacer más eficiente el gasto a través de políticas de austeridad y, sobre todo, transparentar los recursos públicos recibidos.
No habló sin embargo de los millonarios recursos que todas las unidades académicas reciben y cada director utiliza a su libre albedrío; de las nóminas donde se paga a los porros; de los negocios que se gestan a través de cursos, talleres y conferencias; del reparto de becas entre los grupos porriles; del grupo político, al que pertenece, y mantiene el control político, sindical y económico de la universidad; del sistema electoral obsoleto que permite al mismo grupo imponer rectores y directores en toda la institución; de la total impunidad de los ex directores que no justifican los recursos públicos; en fin de los graves problemas porriles que constituyen la génesis de las actuales dificultades económicas por los que atraviesa la UABJO.
El rector cayó en los más sencillo y simple: solicitar recursos del pueblo para mantener una universidad que lejos de cumplir con sus objetivos de educar, investigar y difundir la cultura, es patrimonio de un grupo caciquil encabezado por el ex rector Abraham Martínez Alavez.
Por esa razón más que privilegiar el diálogo, el intercambio de ideas, - se retiró enfadado de la conferencia de prensa porque tenía “otra actividad que realizar”-, optó por lo que sí sabe hacer, dirigir un mitín frente a las oficinas administrativas del Poder Legislativo.
Sobre una improvisada tarima, junto con dirigentes sindicales y directores de unidades académicas arengó: “¡Educación primero, al hijo del obrero; educación después, al hijo del burgués!”, frente a decenas de estudiantes acarreados en autobuses de la propia universidad, en una actitud porril.
