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Navidad, entre ruinas en Santiago Astata, Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Redacción

SANTIAGO ASTATA, Oaxaca.-Aquí no hay Centro de Convencione ni informes; lo que hay son promesas incumplidas, gente que lo perdió todo y vive en las calles, niños que toman clases en salones improvisados de palma y tela.


Santiago Astata, como muchas comunidades, implora apoyos, han pasado cerca de tres meses del devastador terremoto de 8.2 grados y la ayuda ha dejado de fluir. El Ejército y la Marina se fueron, sólo quedan escombros y anhelos de salir adelante.


Los habitantes están cansados de que siempre se trate de promesas y amenazan con bloquear la carretera 200, Salina Cruz- Huatulco, si las demandas no son cumplidas.


Las promesas de apoyo para viviendas ha sido cumplida a medias y sin orden, Protección Civil no se ha aparecido; los afectados ni idea tienen de cómo realizaron los censos para dictaminar los daños. “Algunas casas sin demasiados daños se dictaminaron como pérdida total y las que realmente se cayeron, fueron catalogadas como daños parciales”, acusan.


Crece inconformidad


A casi tres meses del terremoto del 7 de septiembre las inconformidades entre los ciudadanos son por diferentes causas: tarjetas sin saldo, un cajero de Bansefi sin fondos, el censo mal planeado, apoyos que supuestamente se reducirán, explicó Ricardo Villalobos Peto, vecino de Astata.


“Estamos pidiendo un segundo censo porque se entregó a Secretaría de Desarrollo Agrario, Territorial y Urbano (Sedatu) un listado de más de mil 20 viviendas dañadas, pero sólo llegaron apoyos para 480 viviendas, entonces para el resto de las viviendas dañadas ¿Qué va a pasar con ellas?”, se cuestiona el afectado.


Y no sólo fue el sismo del 7 de septiembre, las miles de réplicas también causaron estragos en las ya de por sí debilitadas viviendas, sobre todo el que ocurrió el 23 de septiembre, reconoció Villalobos Peto.


Protección Civil ni sus luces


Protección Civil no se ha aparecido en Santiago Astata, “no sé si vino camuflajeado porque no lo hemos visto. Qué digamos que hizo acto de presencia y qué llegó y te dijo `yo soy Protección Civil y te digo que si puedes habitar tú casa', pues eso nunca pasó”, añadió el vecino.


Carecen de dictámenes, pues se les entregó una hoja con un folio en donde en ningún momento se señala que las vivienda son pérdida total o parcial, “muchos se quedaron con la hoja del folio y no les llegó la tarjeta”, admitió Villabos Peto.


Hay varias casas que tiraron y ni siquiera las catalogaron como daño parcial, argumentó el vecino.


Sin apoyos completos



Por su cuenta, los istmeños han iniciado con la autoconstrucción. FOTO: Mario Jiménez

A los habitantes de Santiago Astata les prometieron que entregarían 30 mil pesos a los afectados de pérdida parcial “y ahora salen con que nada más 15 mil pesos; nos habían prometido que nos daban la mitad y en un mes nos dan el resto”, dijo Villalobos Peto.


Incluso Alejandro Murat, gobernador del estado, aseguró que las cocinas comunitarias y el albergue de la Marina iba a estar permanente hasta terminar la reconstrucción de la última vivienda, señaló el vecino.


“Aquí hay escombros en las calles, hay bardas que están a punto de caer, gente viviendo en las calles o habitando casas en muy mal estado”, finalizó el improvisado líder social.


Clases, en donde se pueda



El jardín de niños, en instalaciones prestadas. FOTO: Mario Jiménez

Las dos escuelas primarias de Astata quedaron inservibles, los alumnos de una toman clases en las instalaciones de la secundaria de la localidad y la otra, en salones acondicionados con lonas, palmas y telas.


“Estamos trabajando, literalmente, en la intemperie. Con el apoyo de los papás y de la comunidad hemos podido medio acondicionar los espacios en donde se están realizando las labores docentes”, destacó, Azucena del Carmen Toledo López, directora de la escuela primaria Odilón Piñón Ramírez.


El Centro de Estudios Científicos y Tecnológicos del Estado de Oaxaca (CECYTE) les proporcionó pizarrones, pues no tenían, ya que Protección Civil recomendó no entrar a la escuela hasta que revisaran, "de eso hace tres meses", resaltó la directora.


Preescolares mendigan espacio



La escuela, entre palmas. FOTO: Mario Jiménez

Los pequeños juegan despreocupados, para ellos lo más importante es convivir con sus compañeros, el más grande apenas rebasa el metro con 15 centímetros, sin embargo, los maestros y los profesores saben que no están en un lugar adecuado.


Leticia Cortés Cisneros, directora del plantel resaltó que rentan una casa, la cual no cuenta con las condiciones necesarias de seguridad para los pequeños, por lo que cinco padres de familia tomaron la decisión de no enviar a sus hijos.


El jardín de niños Guelaapig, de Santiago Astata no se ha caído de milagro, las enormes grietas que presentan lo hacen inutilizable, y los padres de familia lo saben, sin embargo, no hay señales de que se construirá una nueva escuela .


“Tenemos 44 alumnos y tres maestros, quienes atienden tres grupos. Este cuarto no tiene más de 30 metros cuadrados, en donde tenemos que acomodarnos todos los niños del preescolar”, afirmó Cortés Cisneros.

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