Desde el 2001 hasta mediados del 2017, Oaxaca ha perdido la posibilidad de patentar más de 40 productos elaborados por estudiantes del nivel medio superior.
La principal razón es la falta de interés por parte de las autoridades educativas, y la falta apoyo económico que reciben las instituciones del gobierno del Estado, para promover el emprendimiento en los estudiantes.
Tan sólo en la preparatoria número 7 de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca, no poder obtener los derechos de autor de 40 iniciativas, provocó que tres proyectos fueran copiados por los llamados "cazaproyectos".
Entre los trabajos clonados se encuentran alimentos preparados a base de amaranto, un cepi-hilo (cepillo dental con una base para hilo dental), cremas, insecticidas ecológicos entre otros.
Los primeros proyectos que las autoridades educativas intentaron legalizar fueron una silla multi-usos, una mochila con dos impermeables integrados y un cepi-hilo en el 2011.
En el segundo intento la preparatoria buscó patentar diversos productos, uno a base de cacahuate, uno de derivados del nopal, huertos escolares y de traspatio, licor de plátano, una línea de rompope y un vino tinto de ciruela, sin embargo ninguno fue respaldado.
De los más de 40 productos terminados, únicamente 10 se mantienen en desarrollo, mientras que el resto fueron abandonados por no haber tenido una respuesta por parte de las autoridades, por haber sido clonados y comercializados.
El poder patentar un producto transformaría a los estudiantes en potenciales creadores de empresas locales y generadores de empleo, "ese alumno ya tiene esquema de innovación, ya entendió que el conocimiento se aplica y se resuelven problemas a través de él" aseguró Marisela Aguilar Torres catedrática del nivel medio superior.
Mientras que para el Estado el beneficio radica en la credibilidad de su sistema educativo "se hablaría de que se están produciendo cerebros", opinó la también investigadora.
