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Hirving ‘Chucky’ Lozano se echó al hombro a la Selección que empató ante Bélgica

Foto(s): Cortesía
Redacción

Ciudad de México.- Al final, la "fórmula” para descifrar y definir la noche fría de Bruselas parecía muy sencilla: si Hirving Lozano terminaba siendo mejor y más determinante que Guillermo Ochoa, las cosas iban bien para México.


Y así fue, porque la joven sensación del futbol mexicano terminó siendo el más dominante futbolista de todos en la cancha del Estadio Rey Balduino, incluyendo a los consagrados jugadores de la selección de Bélgica -Edden Hazard, Romelu Lukaku o Kevin de Bruyne-. Usted me disculpará el atrevimiento -y hasta la cierta impertinencia-, pero, para “belgas”, esta noche en Bruselas, 'El Chucky' Lozano.



México se ha encontrado de pronto con un futbolista rápido, atrevido, capaz de hacer pedazos de los laterales contrarios, que puede jugar en ambos perfiles de la cancha, que tiene gol y que derrama y contagia alegría al momento de jugar al futbol. Justo lo que el futbol mexicano necesitaba: una esperanza a la cual aferrarse cuando el tiempo para el Mundial se acorta de manera dramática y cuando no encontraba su mejor funcionamiento colectivo.


Es verdad que Ochoa tuvo un partido sobresaliente y en la primera mitad sacó cuanto balón generó el equipo belga. A pesar de tres goles recibidos, las intervenciones de Ochoa valieron “oro puro” para el conjunto mexicano, pero fue 'El Chucky', quien, con su desequilibrio, cambió la tónica de la noche en Bruselas.


Estoy seguro de que la cotización de Lozano ha escalado a partir del juego de hoy en la capital europea. No sólo vale unos cuantos millones más, también, sin duda, aparecerá pronto en el “radar” de los grandes clubes europeos. Tiene la juventud, el futbol y el hambre para hacerlo. Y México lo debe cuidar, como lo que es, una “joya”, que puede marcar diferencia en un partido como el que tuvo hoy ante una selección tope del mundo futbolístico.



Hay muchas cosas que mejorar en la selección mexicana. Siguen existiendo grandes desatenciones defensivas, futbolistas que parecen fuera de su sitio, de la zona donde pueden rendir más. Ese será trabajo de Juan Carlos Osorio, pero la realidad es que esta noche ha sido capaz de meterse al juego, de darle la vuelta a un partido y de equilibrar las cosas.


Al principio, el “héroe” parecía otra vez Guillermo Ochoa -lo cual no suponían ser tan buenas noticias- pero al final, el “héroe” fue otro, un futbolista que tiene desequilibrio, profundidad, regate, disparo, alegría, magia y que llena de ilusiones a toda una afición futbolística. Fue la noche del 'Chucky', la noche “endemoniada” en Bruselas que nos llena a todos de esperanza…

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