Los 120 mil pesos que los damnificados reciben del Gobierno Federal por la perdida de su vivienda tras los sismos de septiembre, son insuficientes. Detener lo más posible la demolición de su casa dañada por los sismos y rescatar morillos, tejas y ladrillos es la salida que tratan de encontrarl as personas afectadas .
“Recuperar materiales que aún son funcionales porque el apoyo no es suficiente para construir una casa un poco más grande, generalmente alcanza para un cuarto", cuenta Virginia Guzmán, cuya casa en la que vive con sus padres no se derrumbó el 7 de septiembre, sino con el sismo de 16 días después.
Esa decisión de retrasar lo más posible la demolición les pone en riesgo de que los 120 mil pesos con que cuenta la tarjeta que recibieron del Gobierno Federal sean cancelados y en realidad han usado el 20 por ciento.
La gente que por el sismo perdió su casa "saben que no van a poder recuperar su patrimono tal y como lo tenían", una casa con una arquitectura tradicional, con espacios amplios, una sala, cuartos grandes y su corredor.
Extravío constructor
"Sabemos que no es culpa del Gobierno, pero es muy poco presupuesto. La gente tiene que buscar opciones, han llegado muchas propuestas de constructoras, pero nos preocupa el tipo de arquitectura que se está proponiendo", sobre todo que la ciudadanía carece de asesoramiento profesional y acorde al tipo de casas que se tenían hasta antes del sismo.
Esa falta de acompañamiento técnico y que no concluyan aún las demoliciones y el retiro de escombro en Juchitán de Zaragoza le da los elementos a Gubidxa Guerrero del Comité Melendre para asegurar que en ese municipio la reconstrucción es nula.
Como uno de los 20 integrantes de ese Comité que con el apoyo de 40 voluntarios participaron en la distribución de ayuda humanitaria tras el sismo de hace dos meses, Gubidxa Guerrero duda que en Juchitán sea posible una reconstrucción con dignidad.
