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La mujer tras la cámara Graciela Iturbide en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

Graciela Iturbide tiene fe en el ojo fotográfico, más que en el medio con el que se capture una imagen. Aunque le parece una locura el fenómeno selfie, que prioriza más el protagonismo del que experimenta, que la experiencia misma. Alumbrada por una tenue luz de vela y rodeada aún de flores de cempasúchil, en el Museo Textil de Oaxaca sostiene una charla con periodistas.


Acompañada de Daniel Brena, director del Centro de las Artes de San Agustín (CaSa), donde ayer se inauguró una retrospectiva de su obra fotográfica con más de 217 imágenes que comprenden cinco décadas de trabajo, la creadora de una de las imágenes más emblemáticas de Juchitán, se muestra honrada, agradecida y abierta a las nuevas tecnologías.


Homenajeada por la Feria Internacional del Libro de Oaxaca (FILO), Graciela Iturbide pide más migraciones y menos fronteras. En entrevista, la cual concede antes de pedir que se le tome la foto de lejos porque "ya está viejita", ella no duda con regalar una sonrisa a la lente y conversar de su formación e inspiración por su maestro Manuel Álvarez Bravo.


Hay que migrar


Vestido negro, zapatillas converse en su versión con plataforma, paliacate debajo de un sombrero de palma y tan sólo el arete izquierdo, piel de cocodrilo autoría de Natalia Toledo, la fotógrafa mexicana de voz ronca se muestra "felicísima" de que la Retrospectiva se haya dado en Oaxaca, gracias a Daniel Brena y al equipo de la FILO, encabezado por Guillermo Quijas.


El homenaje también la hace feliz. Y sobre el tema central de la FILO en su edición 37: Frontera y migración, opina: "Creo que no debe de haber fronteras y debe de haber muchas migraciones. Eso es lo que yo hago, viajar a todas partes del México y del mundo, sin fronteras y con migraciones. Como los pájaros que migran, hay que migrar".


"Oaxaca es mi casa, aquí tengo muchos amigos", continúa y sobre su relación con el artista y filántropo Francisco Toledo, comparte: "Es muy importante porque él me enseñó e invitó a hacer muchos proyectos, me ha enseñado muchas cosas, como Manuel Àlvarez Bravo, también".


Conózcala


Graciela Iturbide nació en 1942 en la Ciudad de México. En 1969 ingresa al Centro Universitario de Estudios Cinematográficos de la Universidad Autónoma de México para convertirse en directora de cine. Sin embargo, pronto fue atraída por el arte de la fotografía practicada por Manuel Álvarez Bravo, quien estaba enseñando en la misma universidad. De 1970-71 trabajó como su asistente, acompañándolo en viajes a través de México.


A principios de los años 70, Iturbide viajó a través de Latinoamérica, en particular a Cuba y Panamá. En 1978, Iturbide fue comisionada por el Archivo Etnográfico del Instituto Nacional Indigenista de México para documentar la población indígena del país. Iturbide decidió fotografiar el pueblo Seri, un grupo de pescadores nómadas en el desierto de Sonora al noroeste de México y cercano a la frontera con Arizona.


En 1979 fue invitada por el artista Francisco Toledo a fotografiar el pueblo de Juchitán, el cual forma parte de la cultura zapoteca en Oaxaca, en el sureste mexicano. La serie iniciada en 1979 y continuada hasta 1988, tuvo como resultado la publicación del libro Juchitán de las Mujeres en 1989.


Entre 1980 y 2000, Iturbide fue invitada a trabajar en Cuba, Alemania Oriental, India, Madagascar, Hungría, París y los Estados Unidos, produciendo un importante número de trabajos.

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