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En Oaxaca he sido muy feliz: Elena Poniatowska

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

La convocatoria que tiene el lugar que pise Elena Poniatowska desata un fenòmeno parecido al de una estrella de rock; la gente la quiere tanto, como ella quiere su oficio. La peticiòn expresa del director general de la FILO es: "¡No dejes de escribir, Elena. No dejes de escribir!" Parafraseando las peticiones de sus lectores, que en toda ocasión manifiestan cómo les ha cambiado o transformado leer a la periodista y escritora.


A sus 85 años de edad, convencida de que ya vivió muchos años, Elena Poniatowska, en su homenaje, confiesa que tiene una culpa, la de haber dedicado tanto tiempo al su profesión: "Ser periodista es la necesidad de tomar al otro para darle validez a lo que uno hace. A lo que uno no puede correr que es. Yo no puedo creer que soy chingona", dice, a lo que Natalia Toledo, una de sus presentadoras, le reitera: "Sí. Eres una chingona".


Fabrizio Mejía Madrid llegó tarde, pero no perdió oportunidad de cuestionarle a la autora de Hasta no verte Jesùs mìo su bùsqueda por narrar la "la otra vida" en aquella que da voz a quienes no tienen voz, la vida de muchas mujeres como Tina Modotti, Leonora Carrington o las oaxaqueñas Jesusa Palancares, entre otras.


Al recordar a su madre, la escritora vuelve a hacer otra confesión: "Una de las tristezas más grandes es una culpa enorme, una impotencia, porque le di más importancia a mi oficio, todo por hacer mi pinche artículo. Quizá tenga que ver con algo de vanidad, de ver mi nombre en las publicaciones, en mis textos",


También habló del origen de su apellido, Amor. Compartió sobre su conexión con Oaxaca, su relación con Francisco Toledo, su cercanía con Víctor de la Cruz, quien la ayudó a investigar sobre Demetrio Vallejo. Sobre su gusto por el huipil del Istmo, sus viajes a San Mateo del Mar y Juchitán, y sobre sus comilonas de huevos de tortuga y "todo eso que se debìa comer" cuando se viene a esta regiòn del estado.


Ocurrente, de buen humor, empàtica con su pùblico y honrada por el homenaje que le ofreció la FILO, Elena Poniatowska abrió las reminiscencias de sus primeras visitas a Oaxaca, su amistad con destacados personajes del arte y la cultura, sus visitas al Palacio de Lecumberri, entre otros, que compartió en este homenaje que concluyó con la entrega de un reconocimiento por parte de la 37 FILO y una pieza conmemorativa realizada por el artista Francisco Toledo.

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