La Selección Mexicana Sub 20 impuso jerarquía y autoridad en el césped del Estadio Cuauhtémoc tras golear 3-0 a Antigua y Barbuda, sumando sus primeros tres puntos en el torneo y dejando claro desde el día uno que es el candidato número uno para quedarse con uno de los boletos al Mundial de la especialidad.
El cuadro tricolor no quiso especulaciones ante su gente en Puebla. Desde el silbatazo inicial, el equipo mostró una versión dinámica, presionando alto y ahogando la salida de una escuadra caribeña que simplemente no encontró la brújula para frenar el vendaval azteca.
CONTUNDENCIA EN EL PRIMER TIEMPO
El cerrojo defensivo de los visitantes se rompió muy temprano en el encuentro. Apenas al minuto 13, el silbante sancionó una clara pena máxima a favor de los locales; el encargado de tomar el balón con absoluta frialdad fue Hugo Camberos, quien cobró de manera perfecta desde los once pasos para poner el 1-0 y desatar la fiesta en las gradas del dos veces mundialista Cuauhtémoc.
El gol fue un mazazo anímico del que la visita jamás pudo levantarse. México pisó el acelerador y, tan solo nueve minutos después (22'), apareció Francisco Valenzuela para firmar el 2-0, capitalizando el dominio territorial de un equipo que jugaba por nota en el medio campo.
Cuando parecía que ambas escuadras se irían al descanso sin más movimientos en la pizarra, el Tri decidió dar el golpe de gracia en el tiempo agregado (45+2'). Santiago Sandoval cerró la pinza tras una gran jugada ofensiva para decretar el 3-0 lapidario antes del silbatazo del medio tiempo.
LA CLAVE DEL PARTIDO
México liquidó el compromiso en el primer lapso con transiciones rápidas y no permitió que el rival generara una sola jugada de peligro en el arco nacional durante todo el encuentro.
Para la parte complementaria, el ritmo del partido bajó de revoluciones. Con la victoria en el bolsillo y la tarea hecha, el cuerpo técnico tricolor optó por mover el banquillo, dosificar cargas y observar a los elementos de recambio pensando en el apretado calendario que exige este torneo de la Concacaf.
Aunque el marcador ya no se movió en los segundos 45 minutos, las sensaciones en la Angelópolis fueron inmejorables: portería en cero, contundencia frente al arco y tres futbolistas distintos haciéndose presentes en la pizarra. Un debut redondo para una selección que tiene prohibido fallar y que hoy ha puesto un golpe en la mesa de la zona.
