El ciclismo mexicano escribió un capítulo dorado en las carreteras europeas luego de que Isaac del Toro se subiera al podio del Tour de Francia para enfundarse el codiciado maillot blanco como el mejor joven, tras una brutal Etapa 18 en los Alpes franceses.
El recorrido de 185.2 kilómetros entre Voiron y la dura ascensión a Orcières-Merlette fue el escenario perfecto para que el nacido en Ensenada, Baja California, demostrara su enorme capacidad de sufrimiento y madurez táctica.
Corriendo con los colores del UAE Team Emirates XRG, el pedalista tricolor no se achicó ante el ritmo vertiginoso impuesto por los gigantes del pelotón mundial y dio un golpe sobre la mesa en un cierre de auténtico infarto.
Desde la salida en Voiron, la jornada rompepiernas puso a prueba el fondo físico de los aspirantes. Sin embargo, la escuadra emiratí supo mantener a su joya mexicana protegida del viento y de los cortes.
Fue en la subida final a Orcières-Merlette—un puerto que no perdona y que exige el máximo en cada pedaleo—donde Del Toro se mantuvo firme en el grupo de los elegidos.
Respondió con categoría a los latigazos de los escaladores europeos, cruzó la meta vaciándose por completo para asegurar el liderato en la clasificación de los jóvenes.
Ver la bandera tricolor ondear en el podio mientras el Torito se vestía de blanco es una imagen que pasa automáticamente al libro de oro del deporte nacional. No veíamos un impacto de esta magnitud en el ciclismo de ruta desde las gestas de figuras como Raúl Alcalá, Miguel Arroyo o Julio Alberto Pérez Cuapio, pero lo de Isaac tiene un tinte especial: lo está haciendo en la carrera más importante del planeta y en el amanecer de una trayectoria que apunta a la cima del mundo.
