El legado del artista plástico y maestro grabador Enrique Flores (1963-2026) regresa al Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO) con la exposición "Gráfica", una muestra que reúne algunas de las obras más representativas de la etapa final de su carrera y que permanecerá abierta al público hasta el siete de noviembre de 2026.
La exposición ofrece un recorrido por la madurez artística de uno de los grandes exponentes del grabado contemporáneo en Oaxaca. A través de imágenes que evocan el mar, la naturaleza, la figura humana y la memoria, el público podrá acercarse a una producción que consolidó a Flores como una de las voces más relevantes de la gráfica mexicana.
Durante la presentación, Hazam Jara, director del IAGO, recordó que el proyecto fue concebido por el propio artista antes de su fallecimiento.
"El maestro Enrique Flores era cercano colaborador del IAGO. Desde hace un año estábamos preparando la exposición que presentamos, pero hace un par de meses murió; sin embargo, junto con su familia continuamos con esta muestra que él mismo concibió. Nos interesa mostrar su trabajo porque va más allá de su obra, que es muy importante; también existe una labor educativa de difundir la gráfica desde Huitzo", expresó.
La selección reúne piezas realizadas durante los últimos cinco años de vida del artista e incluye algunas de sus obras más recientes. Asimismo, permite apreciar la riqueza técnica que distinguió su producción, con grabados elaborados mediante mezzotinta o manera negra, aguafuerte, aguatinta, además de procesos experimentales que incorporan lana metálica, barniz blando, barniz dulce, ácido directo, crayón y colofonia.
Varias de las estampas fueron impresas mediante la técnica de entintado a la poupée, procedimiento que permite aplicar diferentes colores sobre una misma placa antes de la impresión, aportando una mayor complejidad cromática a las composiciones.
La mujer y la vida rural, constantes en su obra
Las escenas de la vida cotidiana de las comunidades rurales de Oaxaca fueron una fuente permanente de inspiración para Enrique Flores. En su imaginario, la figura femenina ocupó siempre un lugar central.
En una entrevista realizada en 2014, el artista recordaba que comenzó pintando paisajes inspirados en revistas, aunque con el paso del tiempo encontró en la mujer el eje de su propuesta plástica.
"La mujer siempre ha estado presente; es el personaje principal de lo que hago, aunque también incluyo al hombre", afirmó entonces.
Su tierra natal, San Pablo Huitzo, marcó profundamente su obra. Después de vivir fuera de la comunidad durante algunos años, decidió regresar para establecer ahí su taller y desarrollar gran parte de la producción de sus últimos años.
Un referente de la gráfica contemporánea
Especialista en grabado en metal y litografía, Enrique Flores fundó su propio taller en Huitzo en 1988 y a lo largo de su trayectoria participó en más de 25 exposiciones individuales y 50 colectivas dentro y fuera de México. Su obra forma parte de importantes colecciones públicas e internacionales.
Su formación artística estuvo marcada por figuras fundamentales del arte mexicano. Tras estudiar en la Escuela de Bellas Artes, buscó ingresar a La Esmeralda con el apoyo de Rufino Tamayo, aunque no pudo hacerlo por no haber concluido el bachillerato. Más tarde, el maestro Rodolfo Morales lo acercó a diversos talleres en la Ciudad de México y posteriormente al Taller Rufino Tamayo, donde amplió su visión artística.
Después se especializó en técnicas gráficas bajo la guía de Juan Alcázar, experiencia que definió buena parte de su lenguaje plástico.
Flores reconocía la influencia de Tamayo y, especialmente, de Rodolfo Morales, con quien mantuvo una estrecha relación de aprendizaje. Del Taller Rufino Tamayo recordaba una enseñanza que transformó su manera de crear: dejar de copiar la realidad para construir imágenes desde la imaginación, proceso del que surgirían los personajes fantásticos y las composiciones que, con el tiempo, evolucionaron hacia un lenguaje propio.
Con "Gráfica", el IAGO no solo presenta una amplia selección de la obra de Enrique Flores, sino que también rinde homenaje a un creador cuya trayectoria fortaleció la tradición del grabado en Oaxaca y cuyo compromiso con la enseñanza convirtió a Huitzo en un importante espacio para la formación y difusión de la gráfica contemporánea.
