Lo que debía ser una noche de fiesta y tradición en el Centro Cultural y de Convenciones de Oaxaca (CCCO) terminó al borde del colapso. La masiva convocatoria para ver a la agrupación regional Veloz de la Sierra derivó en caos, empujones, intentos de portazo y acusaciones de uso excesivo de la fuerza pública, evidenciando graves fallas en la logística del evento.
La combinación de degustaciones gratuitas de mezcal, un aforo completamente rebasado y la desesperación de los asistentes por ingresar detonó momentos de alta tensión al exterior del recinto. Ante el cierre de accesos por sobrecupo, decenas de personas optaron por saltarse las vallas y rejas de seguridad, desafiando el orden para no perderse la presentación.
Tensión en los accesos y señalamientos a la PABIC
El descontrol requirió la rápida intervención de las fuerzas de seguridad. Elementos de la Policía Auxiliar, Bancaria, Industrial y Comercial (PABIC) desplegaron un operativo para contener a la muchedumbre y someter a varios jóvenes señalados por alterar el orden público y presuntamente consumir alcohol en exceso.
Sin embargo, el accionar policial generó una ola de indignación entre los presentes. Varios de los detenidos y testigos denunciaron abuso de autoridad y uso desmedido de la fuerza durante los arrestos, transformando los reclamos por la entrada en protestas directas contra la corporación.
"Había familias enteras haciendo fila. Entendemos que ya no cabía nadie, pero la forma en que los policías arremetieron contra los muchachos se salió de control", comentó uno de los asistentes en el lugar.
Fallas en la organización bajo la lupa
El saldo de arrestos, gritos e intentos de irrupción ha puesto en la mira la gestión de la Secretaría de Desarrollo Económico (SEDECO). Días antes del arranque, las autoridades estatales habían garantizado que existían las condiciones operativas y de seguridad idóneas para albergar los espectáculos artísticos.
No obstante, la realidad de la jornada demostró que la infraestructura de control de accesos fue rebasada por la alta demanda del público local y visitante.
A pesar de los enfrentamientos y la crispación en las afueras, dentro del inmueble el espectáculo de la agrupación originaria de Santa Catarina Cuixtla logró desarrollarse ante un recinto abotagado que coreó sus temas a ritmo de chilenas y huapangos, dejando al descubierto el amargo contraste entre la celebración popular y el desbordamiento logístico.
