Lo que comenzó como un pequeño esfuerzo comunitario para cuidar el entorno, se ha convertido en un proyecto que busca recuperar áreas degradadas, preservar especies nativas y generar una alternativa de ingreso para familias de la comunidad de Guichivere, en el paraje El Jordán.
Integrantes del grupo de ejidatarios Guichivere han fortalecido un vivero comunitario donde producen árboles frutales y maderables destinados a programas de reforestación y comercialización, que hace sostenible el proyecto.
Víctor Manuel Ruiz, integrante del proyecto, explicó que la iniciativa nació siguiendo los lineamientos del programa Sembrando Vida, pero con el paso del tiempo ha logrado sumar a más habitantes interesados en participar en acciones de conservación ambiental.
Como parte del proyecto también funciona un Centro de Aprendizaje Campesino (CAC), espacio en el que los participantes reciben capacitación sobre la producción de plantas, técnicas de siembra y cuidado de especies, además de promover la recuperación de áreas afectadas por la pérdida de cobertura vegetal.
Actualmente, el vivero concentra diversas especies frutales, entre ellas mango, naranja, limón, mandarina, tamarindo, nanche y coco, además de árboles maderables como caoba y caobilla, considerados de gran importancia para la restauración de los ecosistemas de la región.
Señaló que la producción tiene como prioridad abastecer las jornadas de reforestación impulsadas por la organización; pero al ser consolidada la capacidad del vivero, las plantas ya se comercializan. Los recursos obtenidos por la venta de las planas, permiten fortalecer el proyecto, adquirir insumos y ampliar la producción.
El crecimiento del vivero ha superado las expectativas iniciales. Por lo que, buscan incrementar la producción de especies nativas y consolidar un modelo comunitario que combine la conservación del medio ambiente con el desarrollo económico de las familias participantes.
Para los integrantes del grupo, sembrar un árbol representa mucho más que reforestar un terreno: significa invertir en el futuro ambiental del Istmo y demostrar que la organización comunitaria puede convertirse en una herramienta efectiva para proteger los recursos naturales.
