Los aseadores de calzado enfrentan una crisis económica. Para sobrevivir, algunos hacen otras actividades y así poder llevar el sustento para su familia.
Los boleros trabajan en promedio 8 horas diarias para llevar unos pesos a sus hogares, pero esto no es suficiente para satisfacer las necesidades básicas de un hogar.
Los trabajadores del calzado han adaptado su labor diaria a otros servicios, algunos sirven como cargadores de los locatarios del Mercado Jesús Carranza, otros de “mandaderos”, entre otras actividades.
La mayoría de los boleros rebasan los 60 años de edad, están dentro del grupo vulnerable de mayor riesgo según la Secretaria de Salud, pero no tienen otra opción como miles de personas que decidieron romper el confinamiento ante los nulos apoyos gubernamentales y la perdida de fuentes de empleos.
El parque central de Tehuantepec esta ocupado de boleros, tienen su lugar sobre avenida Juana C. Romero, y pese que la movilidad ciudadana es poca pero continua y, por ende, la demanda de lustro de calzado es mínima.
De los aproximadamente 12 trabajadores que integran el sindicato de boleros, solo dos no están en su zona de trabajo, el resto espera un cliente para dejar impecable su calzado.
Don Modesto Aragón es uno de los que integran la Asociación de Aseadores de Calzado del Parque Central "Miguel Hidalgo" de Tehuantepec, como el resto de sus compañeros espera tener estos meses de fin de año buenos ingresos.
Manifiesta que el fin de año representa los mejores meses para los trabajadores del calzado, “es cuando hay mayor movilidad de personas y todos ganamos, aunque mínimo llevamos algo para nuestras mesas”. Sin embargo, el fin de año ocupa su tiempo para trabajar de mesero en las fiestas donde es contratado.
“No nos ha llegado nada de apoyos, ni despensas ni apoyos, sólo han llegado las promesas. En el caso de los boleros más jóvenes buscaron otros trabajos, la realidad es que estamos sobreviviendo como muchos a una crisis”, precisó.
