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Minimiza Putin ataques ucranios y presume avances militares

El presidente ruso, Vladimir Putin, en una imagen de archivo que ilustra su postura de condicionar cualquier diálogo con Ucrania a sus exigencias.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Moscú. Tras señalar que “el enemigo (Ucrania) pierde territorio tras territorio y nuestros soldados (rusos) ocupan una localidad tras otra”, el presidente de Rusia, Vladimir Putin, restó importancia a los recientes ataques con misiles y drones ucranios contra empresas de la industria militar y refinerías de Moscú, Voronezh y otras ciudades del país, así como a sus avances en bloquear la península de Crimea.

“Sabemos y vemos que, a medida que la situación en el frente se deteriora con rapidez, el régimen de Kiev adopta la táctica de atacar nuestros objetivos civiles, nuestra infraestructura civil y lo hace con una sola finalidad: crear condiciones favorables y una supuesta posición de fuerza en caso de que se inicien o, mejor dicho, se reanuden las conversaciones de paz, interrumpidas a iniciativa de Ucrania”, afirmó Putin al participar en una reunión del consejo de ministros de Rusia.

Insistió: “todos estos ataques terroristas, incluidos los ataques contra un autobús que transportaba niños bielorrusos y contra una residencia estudiantil en Starobilsk, no cambian ni pueden alterar, son incapaces de influir en los acontecimientos que tienen lugar en el frente, en la línea de contacto donde, como ya dije, las tropas rusas están liberando una población tras otra, un territorio tras otro”.

El mandatario reiteró que Rusia no se opone a negociar con Ucrania y mencionó que para ello ésta debe aceptar los acuerdos alcanzados en Estambul, los entendimientos entre Putin y su homólogo estadunidense, Donald Trump, en Anchorage, las condiciones que enumeró en su discurso del años pasado ante la plana mayor de la cancillería rusa y la situación en el terreno.

De modo paralelo, el ministro de Relaciones Exteriores de Rusia, Serguei Lavrov, se encargó de recordar al Cuerpo Diplomático, invitados los embajadores de otros países a una mesa redonda en la Academia Diplomática de Rusia, a qué se refería Putin.

“Estamos dispuestos a reanudar en cualquier momento las negociaciones con Ucrania en el punto en el que las dejamos”, señaló el jefe de la diplomacia rusa.

Y precisó que Ucrania debe ser un país neutral, fuera de la Organización del Tratado del Atlántico Norte y de cualquier otro bloque militar y no aspirar a tener armamento nuclear.

Además, Ucrania y la comunidad internacional “deben reconocer la nueva realidad geopolítica como resultado de la libre expresión de la voluntad popular de la población de Crimea, del Donbás (Donietsk y Lugansk) y de Novorrossia (Jersón y Zaporiyia”, es decir, admitir que las cinco regiones anexionadas son parte inalienable de Rusia y las tropas ucranias deponer las armas y retirarse de las zonas de éstas que Moscú aún no ha podido conquistar.

Lavrov volvió a calificar de “grosera y poco realista” la carta abierta del presidente de Ucrania, Volodymir Zelensky, al titular del Kremlin, Vladimir Putin, en la cual propuso declarar un alto el fuego y celebrar una reunión de ambos en Turquía, Suiza o un país del Golfo Pérsico (Emiratos Árabes Unidos o Qatar).

El canciller ruso deslizó la posibilidad de que Estados Unidos esté abandonando el papel de “mediador imparcial” en favor de aumentar las sanciones contra Rusia y “no quiero ni imaginar que la cumbre de Anchorage fue pensada para ganar tiempo y rearmar al régimen de Kiev”, a la vez que recriminó a Europa la exigencia de declarar un alto el fuego para “frenar la ofensiva de las tropas rusas” y “salvar a Zelensky”.

Como suele decir su jefe, Lavrov enfatizó que “todos los objetivos de la operación militar especial se cumplirán”.

Horas más tarde, al asistir a una ceremonia de graduación de egresados de academias militares, el presidente Putin repitió –en una conversación informal con un grupo de participantes– la idea nodal de su intervención en la reunión del consejo de ministros: “(…) Todos estos drones, los ataques contra nuestras infraestructuras civiles, ¿para qué? Bueno, para estresar la sociedad; claro, cuando todo Occidente trabaja para ellos, ese enorme flujo de esos aparatos aéreos no tripulados busca crear cierta incertidumbre en las acciones de las fuerzas armadas rusas. Y lo que pasa en el frente no les interesa. Ahí nuestros muchachos están machacando al enemigo cada día, cada bendito día”.

Al final de la charla, el jefe del Ejecutivo ruso se mostró optimista: “Y llegaremos ahí dónde tenemos que llegar”.

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