Con la mira puesta en el flujo de turismo internacional que traerá el Mundial 2026, productores, artesanos y artistas oaxaqueños acaban de armar un desembarco cultural en los escaparates más cotizados de la Ciudad de México y Jalisco. No se trata solo de exhibir, sino de vender.
La delegación local, impulsada por la Secretaría de Desarrollo Económico del estado, tomó tres de los recintos más importantes del país para colocar mezcal, gastronomía, textiles y fotografía contemporánea directamente en las manos de compradores nacionales y extranjeros.
El fútbol visto desde las comunidades (CDMX)
La primera parada está en el Museo de Arte Popular de la capital del país con la exposición “Más que un Juego”. En un esfuerzo conjunto con el Instituto de Artes Gráficas de Oaxaca (IAGO), la muestra utiliza la fotografía y el arte para contar cómo se vive el deporte en las comunidades del estado, ligándolo a la identidad comunitaria. La exhibición estará abierta hasta el 29 de junio.
Un mercado pop-up en la Anzures (CDMX)
Para quienes buscan llevarse un pedazo de Oaxaca a casa, la oficina de representación del estado (ubicada en la colonia Anzures de la CDMX) se transformó en la "Casa Hecho en Oaxaca". Hasta el 29 de junio, el lugar funcionará como una tienda abierta al público donde se venden desde artesanías y productos agroindustriales hasta destilados, medicina tradicional y platillos típicos.
Un hito en el Museo Cabañas (Guadalajara)
La apuesta más fuerte está en Jalisco. Por primera vez, el emblemático Museo Cabañas de Guadalajara —famoso por resguardar los murales de José Clemente Orozco— abrió sus puertas para recibir una muestra comercial e integral de otro estado.
A través de la tienda ARIPO, artesanos oaxaqueños están comercializando piezas exclusivas en este recinto. A diferencia de los puntos en la Ciudad de México, esta venta y exhibición se mantendrá activa hasta el 3 de agosto, buscando consolidar casi dos meses de presencia en el occidente de México.
Al final, la estrategia de los productores locales es clara: aprovechar la vitrina del torneo de fútbol para que el turismo no solo visite las playas o la capital oaxaqueña, sino que consuma local desde las principales urbes del país.
