Pasar al contenido principal

Seis de las siete especies de tortugas marinas están en peligro

 Tortuga golfina.
Foto(s): Cortesía
Alexandra Zolorio

Durante más de 100 millones de años, las tortugas marinas han sobrevivido a cambios climáticos extremos, cataclismos naturales e incluso a la extinción de los dinosaurios. Sin embargo, hoy enfrentan una amenaza que podría resultar más devastadora que cualquiera de esos eventos: la actividad humana. En el marco del Día Mundial de las Tortugas Marinas, que se conmemora cada 16 de junio, especialistas y organizaciones ambientalistas advierten sobre el delicado panorama que enfrentan estas especies, seis de las siete que existen en el planeta se encuentran actualmente en alguna categoría de riesgo.

México ocupa un lugar estratégico en la conservación de estos reptiles, ya que sus costas reciben a seis de las siete especies de tortugas marinas del mundo. Dentro de ese escenario, Oaxaca destaca como uno de los refugios más importantes a nivel internacional. Cada año, cuatro especies —golfina, laúd, prieta y carey— llegan a las playas oaxaqueñas para reproducirse, convirtiendo al estado en una pieza clave para la supervivencia de estas poblaciones.

Entre julio y enero, playas como Escobilla y Morro Ayuta son escenario de uno de los fenómenos naturales más impresionantes del planeta: las arribadas masivas de tortuga golfina. Miles de ejemplares emergen del océano para depositar sus huevos en la arena, en ocasiones superando las 40 mil tortugas en una sola noche. Junto a ellas también arriban la tortuga laúd, considerada la más grande del mundo; la prieta, característica del Pacífico; y la carey, reconocida por el valor ecológico de su presencia en arrecifes y ecosistemas costeros.

La protección de estas especies se ha convertido en una tarea permanente para instituciones ambientales, investigadores y comunidades costeras. Centros especializados como el Centro Mexicano de la Tortuga, ubicado en Mazunte, trabajan en la conservación de nidos, monitoreo de poblaciones y educación ambiental. El esfuerzo busca garantizar que las tortugas continúen completando uno de los ciclos migratorios más extraordinarios de la naturaleza: regresar, años después, a la misma playa donde nacieron para reproducirse.

Pero los desafíos son cada vez mayores. El cambio climático está modificando la temperatura de la arena donde se incuban los huevos, un factor determinante para definir el sexo de las crías. Los científicos han detectado que el aumento de las temperaturas está provocando el nacimiento de una proporción cada vez mayor de hembras, lo que podría comprometer el equilibrio reproductivo de las especies en el futuro.

A ello se suma la contaminación por plásticos que invade los océanos. Bolsas y residuos flotantes son confundidos con medusas, uno de los principales alimentos de las tortugas, provocando miles de muertes cada año por asfixia o daños internos. También persisten amenazas como la pesca incidental, las redes abandonadas y la iluminación artificial en zonas turísticas, que desorienta a las crías recién nacidas cuando intentan llegar al mar.

La conmemoración de este 16 de junio, inspirada en el legado del biólogo Archie Carr, considerado uno de los pioneros en el estudio y conservación de las tortugas marinas, busca recordar que la supervivencia de estas especies depende de acciones concretas. Para especialistas, proteger a las tortugas no solo significa conservar una especie emblemática, sino preservar el equilibrio de los ecosistemas marinos de los que dependen millones de personas en todo el mundo.

Noticias ¡Cerca de ti!

Conoce los servicios publicitarios que impulsarán tu marca a otro nivel.