Corea del Sur vino de atrás, sacó la casta y le dio una voltereta espectacular de 2-1 a una Chequia que terminó pidiendo la hora en el Estadio Guadalajara.
Este resultado es música para los oídos de toda una nación: con este resultado, la Selección Mexicana dormirá en lo más alto del Grupo A.
CHEQUIA PEGÓ PRIMERO
El partido arrancó con un guión que parecía dictado desde Praga. Los europeos impusieron condiciones desde el silbatazo inicial, metiendo el pie fuerte, ganando por arriba y asfixiando la salida de los asiáticos.
Era un futbol físico, vertical, de esos que te van metiendo en tu propia área casi sin darte cuenta.
Un cabezazo certero en el área chica parecía encaminar a los europeos hacia unos tres puntos que lucían seguros.
Chequia se fue al descanso con la ventaja mínima, pero con la sensación de tener el partido en la bolsa.
EL DESPERTAR EL TIGRE ASIÁTICO
Para la parte complementaria, el técnico surcoreano ajustó tuercas, mandó toda la carne al asador y le cambió la cara a su equipo.
Dejaron de tirar pelotazos y empezaron a hacer lo que mejor saben: transiciones a la velocidad de la luz, desdobles por las bandas y un futbol dinámico que le rompió la cintura a la zaga europea. El empate (1-1): Llegó tras una jugada de pizarrón. Un trazo largo a la espalda de los centrales, diagonal matona retrasada y un remate cruzado que dejó al arquero checo como un simple espectador.
Cuando el partido agonizaba y Chequia firmaba el empate, apareció el orgullo surcoreano. Un contragolpe fulminante, a pura velocidad, terminó en un zapatazo al ángulo que desató la locura en la tribuna y dejó a los europeos tendidos en el césped, para el 2-1.
¡EL TRI MIRA A TODOS DESDE ARRIBA!
El empate habría dejado las cosas apretadas, pero esta victoria surcoreana por la mínima diferencia de goles le acomoda todo el escenario al equipo azteca. Gracias a la diferencia de goles conseguida en su propio debut, la tabla del Grupo A queda de la siguiente manera tras la jornada uno.
