Por La Jornada
Moscú. No se hizo esperar la respuesta ucrania al ataque masivo del martes contra Kiev y otras ciudades y durante la madrugada del miércoles lanzó al menos medio centenar de drones y misiles sobre varias localidades del interior de Rusia, teniendo como principal objetivo San Petersburgo, la ciudad natal del presidente Vladimir Putin.
Se desconoce el número exacto de aparatos aéreos no tripulados y de eventuales misiles que se usaron en esta incursión nocturna: Ucrania no lo comunica y Rusia sólo informa de la cifra de drones derribados, en esta ocasión 354. El mando militar ruso admitió que en las 24 horas recientes, interceptó seis misiles Himars y 745 drones, en al menos 15 regiones de la Federación Rusa.
A la vez, en el segmento ruso de Internet hay suficiente constancia gráfica –fotos y videos– del incendio provocado por el impacto de proyectiles en la terminal petrolera de San Petersburgo, que es el mayor centro de concentración de crudo para su transporte por el mar Báltico con 21 grandes depósitos de combustible en una superficie de 37 hectáreas, a escasos tres kilómetros del centro de congresos donde este viernes el mandatario ruso tiene previsto dirigir unas palabras a los participantes del Foro Económico de San Petersburgo.
El canal independiente ruso Astra publicó en Telegram un video que muestra el momento en que un dron de largo alcance se acerca a los depósitos de combustible e impacta contra ellos, originando una potente explosión.
Las densas columnas de humo negro que se observan, incluso desde el centro de la Ciudad del Nevá, están causando, de acuerdo con el servicio meteorológico de esa ciudad, también conocida como la Venecia del norte, el fenómeno llamado lluvia de petróleo. Este se produce cuando es imposible apagar el fuego y, con el viento, el aire de la ciudad empieza a registrar niveles de contaminación muy elevados al contener partículas nocivas “no sólo para personas sensibles, sino para todos, incluso los sanos”.
El alcalde de San Petersburgo, Aleksandr Beglov, quien dijo que durante la noche fueron derribados 59 drones ucranios, no mencionó como uno de los sitios afectados la importante terminal de petróleo, pero sí reconoció que aparatos aéreos no tripulados enemigos atacaron “varias infraestructuras críticas de los distritos de Kronstadt, Kirov y Krasnoselsky, resultando dañadas algunas instalaciones. Hay heridos. No hay muertos”.
Volodymir Zelensky, el presidente de Ucrania, en cambio, precisó la mañana del miércoles en redes sociales: “esta madrugada atacamos objetivos relevantes en Rusia, incluida la terminal petrolera de San Petersburgo, que se encuentra a mil 100 kilómetros de Ucrania, la Fábrica Naval de Kronstadt”, en cuyos astilleros se da mantenimiento a los buques de guerra y submarinos de la Armada rusa, “y una fábrica de armamento en la región de Tambov, entre otros”.
Todo indica que Zelensky tenía en cuenta la empresa Progress, la más grande de la industria militar en la ciudad de Michurinsk, Tambov, cuyo gobernador Yevgueni Pervyshov difundió en redes sociales que “drones ucranios atacaron Michurinsk”.
Por su parte, el jefe de los sistemas aéreos no tripulados de Ucrania, Robert Brodvi, conocido por su nombre de guerra Magiar debido a su origen étnico húngaro, difundió un video grabado desde uno de los drones en el momento en que explota, provocando un incendio, en la corbeta portamisiles Boiky.
Este buque de guerra de la Flota del Báltico ruso, desde febrero pasado, estaba siendo reparado en el puerto de Kronstadt después de meses de acompañar, como protección en su travesía, a petroleros rusos que se encuentran bajo sanciones.
Para el vocero de la presidencia rusa, Dimitri Peskov, la respuesta de Rusia a los ataques del ejército ucranio “van a llevar y están llevando ya un carácter sistemático”. Afirmó también que “la operación militar especial continúa precisamente para que no haya ataques contra regiones de Rusia”.
Peskov, al referirse al ataque de un dron la mañana del miércoles, en la localidad de Yenakeyevo, Donietsk, contra un autobús que hacía la ruta Moscú-Simferepol (Crimea) y que dejó ocho muertos, enfatizó: “este es otro crimen del régimen de Kiev, que ataca deliberadamente a personas pacíficas, a la población civil. Es imperdonable, hay que investigar y, por supuesto, castigar a quienes están detrás de estos crímenes. Y el castigo, como dijo el presidente (Vladimir Putin) debe ser inevitable”.
La madrugada del miércoles, después de lanzar un día antes (martes) 73 misiles y 656 drones, que dejaron saldo de 23 muertos y más de cien heridos, Rusia atacó Ucrania con tan sólo 198 drones, de las cuales la defensa antiaérea interceptó 189.
Esta desproporción hace suponer a analistas que el ejército ruso, para asestar los “golpes sistemáticos” que proclama el Kremlin –el segundo ataque de ese tipo, el 2 de junio, se produjo diez días después del primero, el 24 de mayo–, se ve obligado a acumular misiles y drones durante un cierto periodo.
