No fue suicidio, sino un doble feminicidio el caso de la enfermera Areli Saraí M.D. y su pequeña hija, Evolet Y.C.M., señalaron familiares y el Consorcio Oaxaca, al atribuir los hechos a violencia institucional por parte del Instituto Mexicano del Seguro Social, que días antes habría rescindido su contrato debido a una enfermedad mental que la propia médica no pudo atender, de acuerdo con su testimonio.
Durante una conferencia de prensa, Leni Martínez Domínguez relató que Areli Saraí fue una de las profesionales de la salud que enfrentó la pandemia en primera línea, cuidando a la ciudadanía mientras dejaba a su hija al cuidado de su madre. Estudió en la Universidad de la Sierra Sur e inició su vida laboral en comunidades como San Juan Yae y Estancia de Morelos. En 2017 tuvo a su hija Evolet y en 2018 comenzó a laborar en el Instituto Mexicano del Seguro Social, en el hospital de subzona número 48 en Santa Cruz Huatulco.
La enfermera, señalaron sus familiares, destacó por su vocación, pero durante la pandemia fue enviada en 2021 al hospital de zona número 01 “Demetrio Mayoral” en la ciudad de Oaxaca, donde su carga laboral aumentó de forma considerable, llegando a atender hasta 15 pacientes por turno, en condiciones de escasez de insumos y presunto maltrato laboral. Indicaron que Areli padecía ansiedad, depresión mayor, síndrome de desgaste profesional y distimia, diagnóstico que —afirman— era conocido por la institución.
De acuerdo con la familia, el 17 de marzo de 2026 se le rescindió el contrato, decisión que fue confirmada el 30 de abril en una audiencia conciliatoria. El 1 de mayo fueron encontrados sin vida Areli Saraí y su hija, tras la ingesta de medicamentos. Sus familiares sostienen que no se trató de un hecho aislado, sino de consecuencias del abandono institucional, la carga de trabajo y la falta de atención a su salud mental. También condenaron la falta de respaldo del sindicato y solicitaron que la Fiscalía General del Estado investigue el caso como feminicidio.
