Luego de permanecer privados de su libertad por más de un día, 17 trabajadores de la Dirección de Planeación Educativa del Instituto Estatal de Educación Pública de Oaxaca (IEEPO) lograron salir de las oficinas ubicadas frente a la Facultad de Contaduría de la Universidad Autónoma “Benito Juárez” de Oaxaca (UABJO). La liberación ocurrió la tarde del miércoles, tras la intervención de autoridades judiciales y la presentación de un amparo, en medio de un clima de tensión y violencia física.
Los empleados, entre quienes se encontraban siete mujeres y cinco personas de la tercera edad con padecimientos crónicos, denunciaron haber sido víctimas de un trato inhumano por parte de integrantes del sindicato de la delegación D-III-4. Según los testimonios, los manifestantes les impidieron el acceso de alimentos y medicamentos.
“La retención comenzó el martes a las dos de la tarde. No nos dejaban ingresar comida y lo más grave es que cinco compañeros sufren de diabetes, hipertensión y glaucoma”, relató uno de los trabajadores. Los empleados tuvieron que improvisar camas con cortinas extendidas en el suelo y suéteres para cubrirse del frío durante la noche, mientras que otros intentaron descansar sentados en sus sillas de oficina.
A pesar de que el área jurídica del IEEPO logró ingresar algunas pizzas durante la mañana del miércoles bajo estrictas condiciones, los manifestantes volvieron a cortar el suministro de víveres por la tarde, molestos porque los trabajadores salieron a un balcón para tomar aire.
La salida de los trabajadores no fue pacífica. Tras notificarse la procedencia de un amparo, el personal de la Fiscalía intervino para dar fe de los hechos y advertir a los manifestantes que incurrirían en un delito mayor si persistían en la retención.
“Salimos en bolita, agarrados de las manos como niños y entre empujones, porque no querían dejarnos ir. Nos gritaban que ellos seguían en pie de lucha”, narró el entrevistado.
Incluso entre los mismos sindicalistas hubo confrontaciones, pues algunos reconocían el riesgo legal de mantener a la gente retenida contra su voluntad.
Lo más frustrante para las víctimas es que, según afirman, ellos no tenían relación con el conflicto, ya que las personas retenidas eran personal de confianza.
Tras su liberación, el reporte médico preliminar indica que la mayoría de los trabajadores presentaron crisis de hipertensión, niveles altos de azúcar, náuseas y fatiga extrema. El personal, mayoritariamente de confianza, analiza ahora proceder legalmente para formalizar la denuncia por secuestro y fincar responsabilidades ante lo que consideran una protesta que rebasó todos los límites de la legalidad y el respeto a los derechos humanos.
