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Daniel Lubetzky: el mexicano que emigró a los 16 años y construyó un imperio en Estados Unidos

Un mexicano que migró a los 16 años, hijo de un sobreviviente del campo de concentración nazi de Dachau fundó KIND Snacks, un imperio de miles de millones de dólares.
Foto(s): Cortesía
Redacción

Hay historias de emprendimiento que inspiran. Y hay historias que transforman la forma en que entendemos para qué sirven los negocios. La de Daniel Lubetzky pertenece a la segunda categoría.

Nacido en la Ciudad de México, Lubetzky creció con una certeza que no aprendió en ninguna escuela: que el mundo puede romperse con mucha facilidad, y que alguien tiene que dedicarse a construirlo. Esa certeza venía de su padre, un sobreviviente del campo de concentración nazi de Dachau que le transmitió, con su sola presencia, la urgencia de nunca dar nada por garantizado y de elegir siempre el camino que une en lugar del que divide.

A los 16 años, Lubetzky tomó una decisión que cambiaría el rumbo de su vida: emigrar a Estados Unidos. No llegó con contactos ni con capital. Llegó con una historia familiar que cargaba como combustible y con la determinación de demostrar que los negocios podían ser algo más que una transacción.

De Stanford a un sótano sin ventanas

Lubetzky estudió Economía y Relaciones Internacionales en Trinity University y luego obtuvo su doctorado en Derecho en Stanford. Podría haber seguido el camino convencional de las firmas de abogados o las grandes corporaciones. En cambio, fundó PeaceWorks: una empresa que reunía a emprendedores árabes e israelíes para producir y comercializar juntos alimentos del Mediterráneo. No era solo un negocio. Era una declaración de principios: si dos comunidades en conflicto pueden colaborar para crear algo valioso, quizás el modelo de «nosotros contra ellos» no es tan inevitable como parece.

Esa misma lógica –rechazar las falsas dicotomías, buscar el «y» donde otros solo ven el «o»– fue la que lo llevó, en 2004, a fundar KIND Snacks desde un sótano en Nueva York. El punto de partida era una pregunta aparentemente simple: ¿por qué los snacks saludables tenían que saber mal, y los ricos tenían que ser poco saludables? KIND apostó por que podían ser las dos cosas a la vez, con ingredientes visibles y sin ingredientes artificiales. El mercado, en ese entonces, no terminaba de creer en la propuesta.

Lubetzky sí.

Una marca de miles de millones construida sobre una idea

Lo que vino después es una de las historias de emprendimiento más citadas en escuelas de negocios de todo el mundo. KIND creció hasta convertirse en una de las marcas de snacks más reconocidas de Estados Unidos, fue adquirida por Mars, Inc., y se consolidó como referente global del llamado «capitalismo consciente»: la idea de que una empresa puede ser rentable y tener propósito al mismo tiempo, sin que uno sacrifique al otro.

Su libro Do the KIND Thing, bestseller del New York Times, sistematiza las lecciones de ese proceso: cómo construir una cultura de confianza interna, cómo comunicar valores sin que suene a marketing vacío, y cómo tomar decisiones difíciles sin perder el norte ético.

Para quienes quieran conocer más sobre su trayectoria o considerar su participación en un foro de liderazgo o congreso empresarial, el conferencista Daniel Lubetzky está representado internacionalmente por Aurum Speakers Bureau, agencia especializada en conferencistas de primer nivel para eventos corporativos.

El Shark que no se parece a los demás Sharks

En 2024, Lubetzky se incorporó como Shark de tiempo completo en la icónica serie de ABC, Shark Tank, tras haber participado como invitado en varias temporadas anteriores. Su presencia en el programa marcó una diferencia notable: donde otros tanques buscan ante todo el retorno financiero, Lubetzky interroga a los emprendedores sobre sus valores, sobre si su modelo de negocio podría hacer daño, sobre si están construyendo algo que merezca perdurar.

No es ingenuidad. Es una filosofía consistente con todo lo que ha hecho antes.

A través de Camino Partners, su firma de inversión, respalda hoy a fundadores que comparten esa visión: negocios que mejoran la vida de los consumidores, construidos sobre bases éticas y con vocación de largo plazo. El nombre no es casual –camino, en español– porque Lubetzky nunca ha dejado de identificarse con sus raíces.

El constructor cívico

Más allá del mundo empresarial, Lubetzky fundó el Builders Movement, una iniciativa que busca desactivar la polarización creciente en las sociedades democráticas. La premisa es sencilla pero poderosa: cuando los constructores se retiran del espacio público, los que destruyen llenan el vacío. El movimiento trabaja para equipar a ciudadanos de distintas ideologías con herramientas para encontrar puntos en común y actuar sobre ellos.

El presidente Obama lo nombró Embajador Presidencial para el Emprendimiento Global. Ha recibido la Medalla de Honor de Ellis Island y el Muhammad Ali Humanitarian Award. Ha hablado en TED, en Fortune, en CNN. Y en cada aparición lleva el mismo mensaje: construir es más difícil que destruir, pero es lo único que deja algo en pie.

La historia de Daniel Lubetzky es, en el fondo, la de un mexicano que emigró con poco y construyó mucho –no solo para sí mismo, sino para demostrar que otra manera de hacer las cosas es posible. En un momento en que México mira con atención lo que sus hijos logran en el exterior, su trayectoria es un recordatorio de que el origen no limita el destino, y de que los mejores negocios son los que nacen de una convicción real.

Para explorar el catálogo completo de conferencistas internacionales disponibles para eventos en México y América Latina, Aurum Speakers Bureau es la agencia de referencia en el mundo de habla hispana.

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