La Unidad Anticapitalista de los Pueblos Organizados de Oaxaca (Unapo) cumplió un año de fortalecer la resistencia indígena contra el modelo extractivista en la entidad.
El 31 de marzo de 2025, en la sede de la Organización Indígena por los Derechos Humanos en Oaxaca (OIDHO), se desarrolló la asamblea constitutiva de esa alianza.
Desde hace un año, la Unapo ha desarrollado diversas actividades para generar opinión sobre temas relevantes, además de participar activamente en acciones del movimiento social, consolidándose como un espacio de coordinación y resistencia en Oaxaca.
La Unapo surgió como una organización social en respuesta a lo que sus integrantes identifican como una creciente crisis social, económica, política y ambiental.
Además, se constituyó para enfrentar el avance de políticas y proyectos que consideran nocivos para las comunidades indígenas y campesinas, ofreciendo un espacio de defensa colectiva.
Su objetivo principal es defender derechos colectivos, como la vida, la tierra, el territorio, la organización y la participación social.
Así también busca articular la resistencia frente a la violencia, el extractivismo, la privatización de tierras y otros procesos que resultan perjudiciales para los pueblos organizados.
La Unapo se constituyó formalmente con la participación de representantes de varias organizaciones sociales y comunitarias de la región.
Entre las organizaciones fundadoras se encuentran las OIDHO, el Consejo de Comunidades en Resistencia de Oaxaca (CCORO), Servicios para una Educación Alternativa (Educa), el Frente Popular Revolucionario (FPR) y la Unión Cívica Democrática de Barrios, Colonias y Comunidades (Ucidebacc).
De acuerdo con su declaración política, la Unapo busca fortalecer redes organizadas de resistencia, análisis y acción comunitaria, defender derechos fundamentales como la vida, el territorio y la justicia, denunciar el despojo extractivista y la militarización de los territorios, coordinar acciones colectivas, foros, asambleas y formación política, y ser un espacio abierto a otras organizaciones y comunidades que compartan sus principios, promoviendo la autonomía y la acción independiente de gobiernos o partidos.
Aparte de esto, se define no solo como una coordinación orgánica, sino como un movimiento político que cuestiona el modelo capitalista, la imposición de megaproyectos sin consulta indígena y los procesos de militarización y represión en Oaxaca y México.
