El obispo de la Diócesis de Tehuantepec, Crispín Ojeda Márquez, celebró la Misa Crismal, celebración católica donde sacerdotes de las diferentes parroquias renovaron su vocación sacerdotal en presencia de los fieles.
Durante la celebración litúrgica, el obispo consagró el Santo Crisma y bendijo, según la tradición católica, los óleos de los enfermos y los catecúmenos, fundamentales para los sacramentos católicos mientras los sacerdotes renuevan sus promesas sacerdotales.
Según el obispo Crispín Ojeda, la misa Crismal es parte de las celebraciones dentro de la Semana Santa. Esta ceremonia está cargada de simbolismo y profundidad espiritual, y lo celebra todo el mundo católico.
Uno de los momentos más solemnes de la misa Crismal es la “renovación de las promesas sacerdotales”.
Durante la celebración, que suele ser en la catedral diocesana, los presbíteros renuevan delante del obispo “los compromisos adquiridos el día de su ordenación: vivir en comunión con el obispo, proclamar con fidelidad la Palabra de Dios, celebrar los sacramentos y servir con caridad a la comunidad”, indicó el obispo de Tehuantepec.
Como parte de la liturgia y siguiendo la tradición, el obispo Crispín Ojeda consagró el Santo Crisma y fueron bendecidos los Santos Óleos, unos aceites que representan a los catecúmenos y a los enfermos.
El jerarca de la iglesia católica afirmó que, tanto el Santo Crisma como los óleos representan para la iglesia católica instrumentos como signos de la salvación en la ministración de los sacramentos del Bautismo, la Confirmación, el orden sacerdotal y la unción de los enfermos.
Conforme al ritual católico fueron consagrados tres tipos de aceites: el óleo de los catecúmenos (el que se prepara para recibir el Bautismo), el santo crisma (el cual se pone después del Bautismo), y el óleo para la unción de los enfermos.
