Tres vidas se apagaron en cuestión de segundos en el municipio de Santa María Ozolotepec, en la Sierra Sur de Oaxaca. La tarde del miércoles caía acompañada de lluvia y relámpagos, cuando las víctimas —buscando resguardarse de la tormenta— se refugiaron bajo un techo improvisado en medio de un predio de cultivo. No hubo aviso suficiente: un rayo cayó de forma directa, atravesando la estructura y dejando sin vida a las tres personas en el lugar.
El estruendo cimbró la zona. Minutos después, entre la lluvia persistente y el eco de los truenos, vecinos comenzaron a acercarse, pero ya nada se podía hacer. La descarga eléctrica fue fulminante. La escena, marcada por el silencio posterior y la fuerza de la naturaleza, dejó consternada a la comunidad.
Tras el hecho, autoridades de Protección Civil lanzaron un llamado urgente a la población: evitar refugiarse bajo árboles, techos improvisados o estructuras metálicas durante tormentas eléctricas, ya que pueden convertirse en puntos de atracción para los rayos. También recomendaron no permanecer en campos abiertos, zonas agrícolas o lugares elevados cuando hay actividad eléctrica.
El exhorto es claro: ante lluvias con relámpagos, lo más seguro es resguardarse en viviendas o construcciones firmes, alejarse de objetos metálicos como cercas, herramientas o maquinaria, y suspender cualquier actividad al aire libre. En caso de quedar expuesto sin refugio, se debe agachar con los pies juntos y evitar acostarse en el suelo. Una medida simple puede marcar la diferencia entre la vida y la muerte.
