Por Saray Luis Núñez
¿Sabías que?
En Oaxaca existe una hormiga mielera única, conocida así porque su "pancita" se llena de una deliciosa miel que puedes extraer para probarla y, acto seguido, dejar ir a la hormiguita para que continúe su ciclo.
Una movilización histórica.
En agosto de 1927, un comunicado oficial desencadenó una movilización administrativa a través de las diversas municipalidades del estado de Oaxaca. Lo que buscaba el gobierno no era un mineral precioso ni un insurgente, sino un pequeño insecto: La hormiga de miel (Myrmecocystus melliger).
Todo comenzó con la Circular No. 37, emitida desde el Palacio de los Poderes del Estado en Oaxaca el 1 de agosto de 1927. En ella, se transcribía una petición de la Dirección de Estudios Biológicos dependiente de la secretaría de Agricultura y Fomento. El objetivo era claro: localizar, recolectar y enviar ejemplares vivos de estas hormigas a la ciudad de México para su estudio.
El saber de los pueblos.
La respuesta de los pueblos fue inmediata, revelando un profundo conocimiento etno-biológico de la región.
Santa María Cuquila Tlaxiaco, Oaxaca. Reportó que en su jurisdicción el insecto era conocido como "Botijita" en castellano y "Choco” en lengua mixteca y manifiesta que en temporadas de lluvia era difícil de localizar la especie, solo en estaciones de sequía se podían ver (enero, febrero y marzo).
El municipal de Chachoápam, Nochixtlán. Confirmó su presencia, pero advirtió de su fragilidad, señalando que no sobrevivirían más de dos días de cautiverio dificultando su envío a la ciudad de México.
El municipal de Yucusaco, confirma su existencia, pero indica que la miel se produce a pequeña escala en meses de sequía (diciembre a febrero).
El documento describe las costumbres de estos insectos, conocidos por los habitantes locales como "botijitas" (en castellano), "choco" (en mixteco), o también "busileras", "huitzileras" y "vinitos". Estas hormigas se caracterizan por su abdomen dilatado y lleno de miel; adquiriendo el tamaño de un chícharo. Además, resalta el valor etnográfico que ya se les reconocía, mencionando que los pueblos originarios las consumían como alimento. Mas allá de su exquisito sabor ha sido históricamente un pilar de la medicina tradicional de la mixteca: se destaca por su eficacia para tratar contusiones e inflamaciones del cuerpo, funcionando como un remedio natural que los pueblos originarios aplicaban con precisión.
¿Dónde se encuentran hoy?
Estas hormigas necesitan climas áridos y semicálidos. Por eso, actualmente se encuentran principalmente en: La Mixteca Oaxaqueña, Huajuapan de León, Tlaxiaco o Valles Centrales; también son muy apreciadas en San Luis Potosí e Hidalgo (donde las llaman vinguinas).
Nota de conservación
Actualmente, aunque no están en peligro crítico, su hábitat se ha visto reducido por la urbanización y el cambio climático. Por ello, la práctica tradicional de extraer la miel y liberar a la hormiga sin dañarla es vital para que puedan seguir reproduciéndose y manteniendo su ciclo de vida.
¡Visita el AGEO y descubre tu historia!
La historia de la hormiga mielera es apenas una de las miles de crónicas que duermen en los estantes del Archivo General del Estado de Oaxaca. Este recinto, ubicado en el Parque de las Canteras, no es solo un depósito de papeles antiguos, sino un espacio vivo y moderno donde cualquier ciudadano puede reconstruir el pasado de su comunidad.
